Estos últimos meses han estado plagados de eventos deportivos, Wimbledon, Eurocopa, Copa América, Juegos Olímpicos, etc., por lo que en esta ocasión quise tocar un tema relacionado con eso y que podemos llevar a la vida diaria: los suplementos deportivos. Los suplementos pueden tener un papel pequeño, pero importante en los planes nutricionales deportivos de los atletas de élite o alto rendimiento y aunque los simples mortales como nosotros no entramos en esa categoría seguramente si eres usuario del gym, corredor, nadador, triatleta o algún tipo de deportista alguna vez en tu vida o te has cruzado con alguno (por recomendación, curiosidad, etc.) o has tomado alguno. La pregunta es ¿realmente funcionan? Y otra interrogante relevante es si tienen implicaciones dañinas en la salud.

three women stretching at gym
Photo by Nicholas Fu on Pexels.com

Afortunadamente, existen organismos internacionales que se dedican a investigar los suplementos para responder justamente las dos preguntas anteriores, uno de ellos es el Instituto Australiano del Deporte (AIS) que los clasifica en 4 grupos de acuerdo con su eficacia, seguridad y susceptibilidad de ser utilizados sin incurrir en dopaje.

Cabe mencionar también que la suplementación deportiva comprende alimentos, componentes alimenticios, nutrientes o compuestos no alimenticios que son ingeridos además de la dieta de consumo habitual, con el objetivo de lograr un beneficio específico para la salud o el rendimiento, es decir, no solamente los polvos o pastillas son suplementos, sino también las barritas energéticas, las bebidas deportivas, los geles deportivos, por poner algunos ejemplos.

tray of cookies
Photo by Annelies Brouw on Pexels.com
Anuncios

Es por esto, que la suplementación deportiva busca obtener beneficios que no se limitan al rendimiento, existen muchas otras razones, por ejemplo, corregir o prevenir deficiencias de nutrientes que puedan mermar la salud o el rendimiento, proveer de energía o nutrientes de forma conveniente antes o después de una sesión de entrenamiento, lograr mayor intensidad o volumen de entrenamiento, recuperarse mejor, optimizar la masa y composición corporal, reducir riesgos de lesión y enfermedad, etc. Sin embargo, el mercado está lleno de suplementos que aseguran obtener alguno o varios de todos estos beneficios así que ¿cómo podemos saber cuáles en verdad funcionan y cuáles no?, o ¿cuáles suponen un riesgo a la salud y cuáles otros son seguros y aptos para el consumo?

women having exercise using dumbbells
Photo by Andrea Piacquadio on Pexels.com
Anuncios

El sistema de clasificación del AIS se compone de 4 grupos: A, B, C y D. 

  • Grupo A:  suplementos respaldados por fuerte evidencia científica para su uso en situaciones específicas con protocolos basados en evidencia, además, su uso está permitido.

En este grupo entran los alimentos deportivos como barras deportivas, geles, suplementos de electrolitos, suplementos de proteína, bebidas deportivas. También los suplementos médicos tales como: hierro, calcio, multivitamínicos, probióticos, vitamina D, zinc, entre otros. Y por último los suplementos para el rendimiento: cafeína, bicarbonato de sodio, ß-Alanina, creatina, nitratos/jugo de betabel y glicerol.

food healthy vegetables leaf
Photo by Polina Tankilevitch on Pexels.com
Anuncios
  • Grupo B: se necesita más investigación sobre los suplementos de este grupo, ya que apenas se encuentra evidencia científica emergente para respaldarlos y deben ser considerados para atletas bajo un protocolo de investigación o en una situación de monitoreo de ensayo clínico.

Aquí podemos encontrar a los polifenoles, vitamina C, mentol, quinina, colágeno, carnitina, curcumina, N-acetil cisteína, aceites de pescado, etc.

  • Grupo C: la evidencia científica no es sólida, ni muestra beneficios entre los atletas. No se recomienda su uso por atletas en programas de suplementación.

En este grupo está el magnesio, HMB, BCAA, vitamina E, tirosina.

  • Grupo D: prohibidos o con alto riesgo de contaminación con substancias que podrían dar positivo en una prueba de dopaje. No deben ser utilizados por atletas en programas de suplementación.

Como ejemplos de estos podemos encontrar estimulantes como efedrina o sibutramina, precursores de hormonas como DHEA, androstenediona, tribulus terrestris, liberadores de hormona de crecimiento y péptidos, moduladores de receptores selectivos de andrógenos, β2 agonistas y moduladores metabólicos.

white bottle for pills on table
Photo by Artem Podrez on Pexels.com
Anuncios

Por último, recuerda que los suplementos suponen un pequeño beneficio a los deportistas de alto rendimiento y amateur, ya que pueden ser convenientes o eficaces en su uso, sin embargo, lo más importante siempre debe ser la nutrición, el entrenamiento y descanso periodizados, ya que no existe suplemento alguno que sea más efectivo que este conjunto.

Asimismo, es importante conocer los beneficios y usos de cada suplemento con el objetivo de poder emitir recomendaciones puntuales y específicas a los deportistas, de acuerdo con sus características, objetivos, deporte y entrenamiento para poder aprovechar el potencial del suplemento y no simplemente utilizar por default.

food people woman relaxation
Photo by Yaroslav Shuraev on Pexels.com

Así que ya lo sabes, dependiendo el grupo en el que se encuentran los suplementos que tomas puede ser que su beneficio sea real o simplemente sea efecto placebo. Por otra parte, también debes evaluar el que no tengan impactos a largo plazo en la salud, tal es el caso de los suplementos del grupo D cuando no son supervisados por profesionales. Cuando quieras consumir algún tipo de suplemento acércate con tu nutriólogo o con un profesional en la materia, para que te asesore debidamente.

¡Sígueme en redes!

Facebook: https://www.facebook.com/GPRnutricion

Instagram: @gis_narcoleptic

Anuncios
Escrito por:zeromagazinemx

Deja un comentario