A lo largo de los años, nuestro país se ha caracterizado por tener una cultura basada en misoginia y machismo. Con estos antecedentes, el imaginar la adopción de un niño o niña en una familia homoparental suena increíble, hasta llegar a lo imposible.

  • Creadora de Imagen: Elizabeth Ordoñez

Hoy en día hemos tenido grandes avances en gran parte del mundo. México es uno de los países que ha apoyado a eliminar las barreras contra la discriminación sexual aprobando el matrimonio entre personas del mismo sexo aunque no en su totalidad, es el único país en América del Norte que no reconoce las uniones del mismo sexo a través del matrimonio a nivel nacional pues solo aplica en 19 de sus Estados. Así mismo, el derecho de adoptar en esta comunidad, refleja el deseo de hacer lo que cualquier pareja heterosexual y gozar de los mismos derechos. El que se pueda dar hogar a un niño o niña que no tuvieron la oportunidad de tener uno con sus padres biológicos debería considerarse para que cualquier persona que tenga la salud mental, y socioeconómica pueda hacerlo sea cual sea su rol de género u orientación sexual. 

Mucho se ha hablado del bienestar emocional del niño en estas familias, pero deberíamos considerarlo prioridad no solo con la convivencia en una familia homoparental, sino, en las familias establecidas con hombre y mujer. No siempre éstos son la mejor opción para salvaguardar los derechos del niño, tenemos un ejemplo bastante fuerte reconocido internacionalmente, el caso de Gabriel Fernández. Un pequeño de tan solo 8 años que fue brutalmente asesinado por su madre y su padrastro por tener “conductas afeminadas” y culpaban a su tío abuelo Michael y su pareja David, con quienes el niño vivió los primeros años de su vida siendo feliz, saludable y amado por ambos. Podemos observar que el amor a un niño no depende de la orientación sexual de sus padres.

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Al igual que el matrimonio homosexual, la adopción homoparental es una realidad en México. En enero de 2017 la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió la tesis jurisprudencial 08/2017 titulada “Derecho a la vida familiar de las parejas del mismo sexo” Esta respalda el derecho de las parejas LGBTTT no sólo de casarse, sino también de procrear, adoptar y criar niños y niñas. A pesar de la indicación por parte de la SCJN todavía son pocas las entidades federativas que han modificado sus leyes o Códigos Civiles con el fin de respetar los derechos de la Comunidad LGBTTT.

Sin duda alguna las leyes y los lineamientos para la adopción homoparental en México son sumamente confusos. Se necesita seguir luchando para que de una vez por todas, el resto de estados de la República Mexicana adopten lo dicho por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. De esta manera la Comunidad LGBTTT podrá al fin disfrutar de sus derechos sin que haya confusiones, barreras o vacíos legales que lleve a la autoridad a negarles lo que por derecho les corresponde al igual que a todos los mexicanos.

Escrito por:zeromagazinemx

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