Debo comenzar este artículo siendo honesta, cuando mi mamá me platicó de esta terapia con luz LED que le habían recomendado no veía la manera que algo tan simple como bombillas de bajo consumo podrían generar el magnífico impacto en la piel como ella me decía. Por supuesto, sabía que la piel es sensible a la luz así que después de analizarlo, no se me hizo muy descabellada la idea de que un aparato pueda generar algún resultado positivo en la piel. Lo cual, ya era hora de que alguna luz nos trajera algún beneficio para nuestro rostro.

Esta terapia tiene siglos de historia, ya que era una solución recetada por Hipócrates para sanar patologías en la piel. Sólo que en ese entonces eran baños de sol, que también podría resultar en otros daños en la piel. Pero no fue hasta el 2015 que este tipo de terapia tuvo un respaldo científico, ya que gracias a esta, el astronauta Scott Kelly y su equipo fueron capaces de crear la primera hortaliza generada enteramente en órbita. Descubrieron que con LED rojo, azul y verde podrían ayudar a la generación y regeneración de tejidos, dando por resultado el primer proceso de fotosíntesis y crecimiento de una lechuga romana como si lo hicieran en la Tierra.

Aplicándolo en la estética, es una terapia que, hasta la fecha, tiene muy pocas contradicciones, ya que es poco invasiva, indolora y eficaz a partir de su uso continuo. Además, ha sido comprobado que incrementa la producción de ATP (es la molécula que le brinda energía a la célula), produce colágeno, estimula la circulación sanguínea, posee propiedades antibacterianas, ayuda a disminuir las rojeces y manchas oscuras y provoca la proliferación. Sin embargo cada color llega a una profundidad diferente y actúa de manera distinta, ya que cuentan con una longitud de onda distinta.

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  • Luz roja (730 nanómetros): Con esta luz se activan los fibroblastos que son los responsables de generar colágeno y elasticidad por lo cual es ideal para rejuvenecimiento cutáneo y antiarrugas. 
  • Luz azul (440 nanómetros): La longitud de esta luz permite producir un radical de oxígeno que destruye la bacteria causante del acné, por ende la inflamación y rojez también disminuyen.
  • Luz verde (525 nanómetros): Esta luz actúa mediante los melanocitos, las cuales son células formadoras de melanina. Lo cual hace controlar el exceso de producción de melanina y combate la hiperpigmentación en la piel. 

Luz ámbar (585 nanómetros): Esta luz es similar a la luz roja, pero también mejora la oxigenación y eleva el sistema inmunológico.

No sé tú, pero a mi me emociona la idea de incluir estas terapias en mi rutina y darle un twist.

Escrito por:zeromagazinemx

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