La homosexualidad pasó de ser una «condición» vergonzosa a reconocerse como una decisión normal y positiva de la sexualidad. Aunque no aceptada por todos. A pesar de la evolución que ha habido en la forma de mirar la diversidad sexual por parte de muchos, aún siguen existiendo prejuicios hacia las personas homosexuales, ocasionando un sufrimiento, personal, familiar y social.

En algún momento se creía en que la homosexualidad era una enfermedad mental o cosa del demonio, actualmente esta idea pasó a ser muy anticuada (aunque hay personas que lo siguen pensando), se ha eliminado la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, así como su supuesta “

cura”.

La homofobia es considerada una actitud hostil hacia la homosexualidad que se expresa en diferentes formas de violencia, como la física, verbal y un rechazo silencioso hacia las personas identificadas homosexuales, que limita su acceso a derechos, espacios, reconocimiento, prestigio o poder. 

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Una teoría que explica la homofobia desde el punto de vista social es el aprendizaje social de Albert Bandura, este comportamiento homofóbico resulta de la influencia de diferentes factores sociales como la familia, la escuela y los medios de comunicación, al intervenir en el proceso de aprendizaje y socialización de las personas, mediante la transmisión de valores y reforzamiento de estos. Es importante reflexionar sobre el hecho de que la homofobia está relacionada con las estructuras sociales, este constante rechazo a lo que es “normal” o “igual” puede ser explicado desde el ámbito del género y de las relaciones entre hombres y mujeres.

Estas características sociales están tan arraigadas y normalizadas que en ocasiones las vemos y aceptamos como algo natural, por ejemplo, las mujeres menstruamos (sería una característica natural) y lloramos con facilidad (característica cultural común). En cuanto a los hombres, ellos producen espermatozoides (característica natural) y son muy fuertes (característica social-cultural). Si prestamos atención las primeras características, están asociadas a lo que llamamos sexo y la segunda característica a lo que se denomina género y nos hace socialmente “masculino” y femenino”. Es desde aquí donde podemos explicar el problema de la homofobia, como ya se mencionó anteriormente, estamos tan acostumbrados a lo “normal” que aquello que la transgrede nos parece algo tan raro dañino y molesto. La homofobia nace cuando un hombre o una mujer no cumple con el “ideal” pensado para su género, lo que social y culturalmente se estipula como femenino o masculino.

Lo que no es cotidiano es más vulnerable a la crítica o burla, se agrede y señala lo que no se comprende, parte del desconocimiento, la ignorancia e intolerancia. Recordemos que el odio no solo daña a las y los homosexuales, estigmatiza a todas las personas diferentes, que no se ajustan a los estereotipos de género propios de la sociedad. Para erradicar la homofobia no es necesario “tolerar” sino respetar los gustos y la sexualidad de los demás, de esa forma podremos alcanzar a tener relaciones sanas, respetuosas, libres, satisfactorias, responsables y solidarias.

Escrito por:zeromagazinemx

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