Si nos ponemos a escoger el arte que sea el más incomprendido, sin duda sería el drag.

Durante décadas, la Cultura Drag vivió en las sombras pero le permitía a artistas afroamericanos y latinos a expresar su verdad, su libertad, a vivir la creatividad de su ser y brillar en las sombras.

Esta cultura tomó las técnicas del teatro, exagerando el maquillaje para que no se pudiera ser visible con las luces del escenario, pero sobre todo para darle vida a un rostro nuevo, a un personaje. Y antes de la existencia de Youtube y las beauty bloggers, crearon técnicas como el baking y el cut crease que todas conocemos y amamos ahora. 

Pero no es solo eso, la Cultura Drag también se ha encargado de darle vida a profesionales del baile, crear atuendos y lip syncing. Pero el maquillaje es más que solo lucir belles, para muches queens es el medio de transformación, de creación y principalmente de liberación. 

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De hecho la técnica de contour ha sido conectada erróneamente a Kim Kardashian como la creadora, pero en realidad esta técnica nació con la Cultura Drag, u otro ejemplo es su hermana Kylie Jenner a la cual se le ha acreditado la técnica de sobre delinear los labios, pero realmente se influyó de las drag queens que desde hace décadas han utilizado estas técnicas como medio de expresión.

Poco a poco la Cultura Drag se ha ido haciendo de su espacio en el mainstream media, por ejemplo con la fluidez de género y el icónico estilo de David Bowie con sus maquillajes que han pasado en la historia.

La percepción de esta cultura ha ido cambiando y hemos abrazado sus aportes en el arte, en el maquillaje, en la moda, en el baile y en nuestra existencia como individuo y como sociedad ya que nos enseña a abrazar nuestra creatividad, individualidad y libertad. Colectivamente nos ha enseñado a aceptar sin juzgar, a quitarnos de prejuicios y celebrar la vida de la manera que el amor y la libertad sean conectores de almas.

Escrito por:zeromagazinemx

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