Como podemos ver en la película, Peter Pan vive en un mundo utópico rodeado de otros niños perdidos sin reglas ni rutinas y con miedo a crecer. Bueno, por eso este síndrome recibe ese nombre, ya que se caracteriza por la inmadurez emocional, son personas a las que les cuesta trabajo enfrentarse a ciertas responsabilidades propias de la adultez como comprometerse, tomar decisiones, cuidar de otros, acatar algunas normas sociales, se comportan de manera infantil y esperan ser tratados como niños. Por el contrario, hay personas que sienten la necesidad de complacer a otros buscando ser aceptados, ya sea por temor a ser rechazados o abandonados, se le conoce como complejo de Wendy, normalmente se da en mujeres.

El síndrome de Peter Pan se hace más evidente en hombres porque socialmente hablando son los que tienen el rol de protección, relacionado con proveer el sustento y protección frente a otros y en este caso son ellos mismos los que necesitan sentirse protegidos. Este hecho les incapacita en gran medida, asociándose con el sentimiento de soledad y sensación de dependencia. Por esa razón, suelen buscar a una persona con complejo de Wendy para conseguir que les cuide y les proteja. A pesar de que no exista una evidencia científica que dé a conocer que el síndrome de Peter Pan sea una enfermedad psicológica y no se encuentra en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales, no quiere decir que desde la Psicología Clínica no pueda reconocerse este tipo de patrón de comportamiento. Por esta razón, aunque sin hablar de criterios diagnósticos, si se puede hablar acerca de los rasgos comportamentales que caracterizan al síndrome, este miedo a ser adulto.

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Hay relaciones de pareja llenas de dependencia, se vuelve una cuestión simbiótica “donde uno no existe sin el otro”. En este caso, la mujer de forma inconsciente asume el rol de “madre”, esto provoca que no deje madurar y hacer responsable a su pareja de sus propias necesidades, evitando las de ella. Wendy es la que va al rescate de su pareja al sentirse necesaria y querida, complaciendo a los demás menos a sí misma, debido a que hay un empobrecimiento de su propio concepto, es decir, “al no aceptarme a mí misma, busco que otros lo hagan por mí”. Llevar a cabo el rol de madre es mucho más común de lo que se piensa en nuestra sociedad. Sin embargo, eso no quiere decir que sea lo apropiado.

La causa principal de este síndrome tiene que ver con la infancia, puede ser una muy feliz donde la persona puede llegar a idealizar, o bien una infancia completamente infeliz, carente de afecto. En el primero de los casos, la persona busca que no acaben esos momentos bonitos viviendo en una permanente niñez. En el segundo caso busca recuperar el tiempo perdido y volver o mantenerse en la infancia. También es consecuencia de justamente lo contrario, infancias donde se ha recibido una educación demasiado permisiva y no se ha enseñado a asumir responsabilidades. Ambos contextos generan la misma respuesta, el adulto no sabe o no quiere asumir las naturales responsabilidades que tiene como adulto.

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Para erradicar esto, se utiliza la prevención, en educar a los más pequeños desde el amor, estableciendo unas pautas de conducta firmes y adecuadas, que permitan al niño o niña la aceptación de las responsabilidades propias de su edad.

Escrito por:zeromagazinemx

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