REVICTIMIZACIÓN: EL VERDUGO DE LAS DENUNCIAS Y EL CAUSAL DEL SILENCIO

Creadora de Imagen: Elizabeth Ordoñez

¿Te has preguntado por qué es tan difícil que la víctima de abuso sexual denuncie a su agresor? Según datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, el 99.7% de los delitos de hostigamiento sexual y violación en México no se denuncian, esto se debe a la revictimización o doble victimización que es el proceso mediante el cual se produce un sufrimiento añadido por parte de instituciones y profesionales que deberían prestar atención y auxilio a la víctima y no solo ellos, también existe un tercer perpetrador que es la sociedad, si bien es cierto los dos primeros ya son dañinos, el tercero puede ser un parteaguas fundamental en la salud emocional de la víctima.

Creadora de Imagen: Elizabeth Ordoñez.

Preguntas como: ¿por qué estabas a esas horas de la noche sola?, ¿por qué estabas vestida de esa manera?, ¿por qué te alcoholizaste con un grupo de amigos, que no sabes que es peligroso?, son parte de las cuestionantes que se les hacía en el Ministerio Público a todas las mujeres que tenían el valor de denunciar, es aquí donde comienza el martirio de una doble victimización, el hacer sentir culpable a la víctima, el que la hicieran pensar que ella había provocado a su agresor y es algo que debemos grabarnos todos, la víctima jamás va a tener la culpa. 

Además de la revictimización con las autoridades, existe la doble victimización con la sociedad, los ataques de diversos agentes como la familia, medios de comunicación e incluso con la modernidad del siglo XXI las redes sociales incrementan en un alto porcentaje la victimización secundaria. El realizar una denuncia, actualiza la vivencia criminal y aumenta el impacto psicológico en la mente de la víctima la cual da a lugar al complejo de responsabilidad o auto culpabilidad que se fortalecen con la revictimización de las autoridades o la misma sociedad.

¿Cómo evitar la doble victimización?

Es una interrogante necesaria. Afortunadamente, las cosas han ido cambiando en los últimos años, pero aún nos falta mucho camino que recorrer. 

  • No poner en duda la versión de la víctima con preguntas que la hagan suponer que nadie le cree y que no está bien que pida ayuda o denuncie a su agresor. 
  • Respetar los derechos establecidos en el código penal, como lo son el derecho de seguridad y privacidad. 
  • No exponer su identidad. 
  • No justificar el acto violento, el hacer pensar que el agresor o perpetrador fue provocado por la víctima o tuvo una razón para cometer el delito es el principal causal del silencio. 

Debemos comprender que el agresor es el único culpable. No importa el lugar en donde se encontraba, la ropa que vestía o la hora en la que estaba en la calle, la víctima jamás debe ser culpada. El apoyo no solo debe ser de las autoridades, sino de la sociedad. El hacerle sentir que no está sola y que debe hablar es el comienzo del proceso de sanación que necesita. 

Ejecutemos al verdugo que lleva años empoderando nuestro sistema, quitémosle el poder a los agresores y démosle el apoyo a las víctimas, pues el causal de su silencio, muchas veces se encuentra en las personas más cercanas a ellas.

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