CARLOS FERRO ESCRIBE SU PROPIA HISTORIA

Gracias a su curiosidad por contar historias, Carlos Ferro se ha posicionado como uno de los actores más reconocidos en México gracias a su talento que, más de una vez, ha logrado emocionarnos, enamorarnos o que derramemos alguna lágrima frente al televisor.

Su trabajo incluye telenovelas como Los elegidos, La jefa del campeón, Caer en Tentación y Fuego Ardiente, telenovela que protagoniza actualmente. 

Además de ser una persona sencilla y amable, Carlos es un gran conversador. En cada palabra, se vislumbra su experiencia, gentileza y honestidad. Platicamos sobre cómo llega su primera oportunidad, cómo luchó por ganarse un papel, sobre la telenovela de la que es protagonista y sobre cómo, con perseverancia, puedes cosechar lo que siembras.

¿Cuándo descubriste que te querías dedicar a la actuación?

Eso fue hace ya bastantes años. Creo que un día me levanté en la mañana y … bueno, fue muy extraño… le dije a mi mamá «¿sabes qué? Quiero contar cuentos. Creo que ese es mi rollo». A ella se le desfiguró el rostro (ríe) Bueno, cambió y después me dijo «Ok, está bien. Si eso es lo que quieres hacer, vamos a estudiarlo. Tienes que estudiarlo. Adelante, yo te apoyo«. 

Así comencé y heme aquí.

¿En algún momento hubo algún freno dentro de tu familia?

No, nunca. Siempre me apoyó mi mamá. La que manda, es mi mamá. Ella fue la que siempre me dijo «Es lo que quieres hacer, vamos a hacerlo. Hazlo bien y si no, pues cambiamos«. Siempre hubo un apoyo incondicional en todo momento.

¿Dónde comenzaste a estudiar actuación? ¿En el estado del que eres originario o te trasladaste a la Ciudad de México?

No, soy prácticamente chilango. Yo he vivido en la Ciudad de México, prácticamente, toda mi vida. 

Me puse a estudiar con diferentes profesores, con diferentes talleres y, de repente, terminé estudiando en un taller de actores que Telemundo hizo internacional y ahí fue cuando me quedé en Telemundo 10 años en Estados Unidos. 

Así fue como comenzó toda la travesía.

Al estar tan lejos, ¿Fue difícil desprenderte de tu familia?

No. Mi hermana y yo tenemos una educación de ser muy independientes. Entonces, fue una cosa de «vamos a la aventura, vamos a hacerlo» y ahí salió ¿no?, cosa que agradezco muchísimo. Es maravilloso el cómo funcionan los tiempos, cómo funciona la vida, cómo funciona el universo y siempre los tiempos son perfectos y en mi caso, creo, nunca me ha fallado. 

Así funcionó y mira, no me puedo quejar.

Ni los espectadores nos podemos quejar. ¿Cómo llega tu primera gran oportunidad?

Mi primera gran oportunidad me la dio Telemundo hace ya 17 o 18 años. Fue en una novela que se llamó «Más sabe el diablo«. Esa novela me llegó por un casting y, como todos, te tienes que ganar el personaje. Fue muy mágico. 

Yo vivía acá en la Ciudad de México y yo ya había estudiado con Telemundo, ya habían pasado algunos años. Se acordaron de mí, parece que se acordaron de mí en ese momento y yo ya estaba acá. Entonces, hice mi casting y me acuerdo que, en ese momento, como que yo no quería quedarme y decía «Ay no, yo ya no quiero ser actor. A mí me gusta más trabajar detrás de cámaras» pero, hice el casting y la vida me puso ahí y me terminé quedando. ¿Qué te digo?

Fue algo así como «¡Chale! Ya me quedé. Bueno, pues voy de regreso«. Me regresé a Estados Unidos y ahí me quedé durante casi 10 años. 

¿Qué te atraía de ese mundo detrás de cámaras? ¿Cuál es ese extra que, frente a cámara, te hacía falta?

Pues, yo soy muy técnico. Me considero un actor y una persona muy técnica. Me gusta mucho el tecnicismo de todo lo que hay detrás de una imagen o de una historia contada, tanto, serie, cine, novela o un cuento. 

Me gusta mucho lo que hay detrás: el hecho de cómo vas a fotografiar, cómo van tus cámaras, que lentes vas a usar, los actores… Todo ese tipo de detalles, me gustan mucho. 

Hay una gran cantidad de diferentes tipos de actores o diferentes tipos de mecanismos y métodos. A mí me gusta ser muy técnico y eso lo aprovecho y lo utilizo.

¿Recuerdas el primer día en el set de «Más sabe el diablo», tu primera novela? Bien dicen en el teatro que, a pesar de presentar la obra 80 veces, las sensaciones son distintas

Se siente raro, eso es verdad. Siempre que llegas a un proyecto nuevo, se siente como si fueras el niño nuevo de la escuela. Todos se conocen y ahí todos empiezan, poquito a poquito, a tomarse la medida de quién es quién, cómo puedes y qué trae cada quién. Es igual al primer día de clases. 

En esa ocasión, recuerdo perfecto que nos juntaron a todos. Era para irnos conociendo e ir generando esta amistad y esta química entre todos los actores de ese proyecto y sí, me acuerdo que yo estaba medio nervioso, pero vas y fluyes. Vas, fluyes y haces lo que tienes que hacer y si eso lo logras, ya estás del otro lado. Que no te traicionen los nervios. 

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Claro, por supuesto. A lo largo de tu carrera, te hemos visto en varios papeles. Tu participación en Caer en Tentación, fue un parteaguas en tu carrera. Si bien los actores no trabajan para ser premiados, este trabajo trajo muchos reconocimientos y le dio visibilidad a tu talento y a tu carrera. 

¿Alguna vez pensaste que este papel iba a ser así de grande y que te llevaría a protagonizar otros proyectos?

No, fue muy raro. Caer en Tentación me llegó en un momento muy extraño. Yo venía de estar protagonizando en Azteca en el proyecto La Fiscal de Hierro y, en ese momento, todavía no terminaba de grabarla. Me llamó la productora Giselle González para hacer las pruebas, para hacer el casting. Yo dije «Bueno, vamos ¿no?», y la verdad yo le agradezco mucho a Giselle porque… fue una cosa maravillosa (ríe). Le agradezco mucho porque ella confío desde el día cero y dijo «Creo que me gusta Carlos, vamos a verlo«.  

Me acuerdo ese día del casting, cuando llegué a las pruebas había muchísimos actores probando por Santiago, muchos, una cantidad que yo decía, «bueno ¿cuántos hay hoy? ¿y mañana?» Ese día, había como cuarenta, cuarenta y cinco que estábamos esperando pasar. Pasaban uno en uno y probaban, en ese entonces, con Adriana Louvier. Eran varios, varios, varios que pasaban. Unos muy, muy conocidos y otros no tanto. Iban pasando, íbamos pasando todos y yo era el último. Yo decía «voy a agarrar cansados a todos, nadie me va a querer grabar».

Me acuerdo perfecto que salió Giselle en ese momento del foro donde se estaban haciendo las pruebas con los demás actores, me saludó y me dijo «Ferro, esperemos que esta sea la buena. La tercera es la vencida. Vamos a ver qué pasa. Confiamos«. Yo dije «Veamos qué pasa».  Vi salir a varios conocidos, veía salir a unos que otros, ya sabes, todo el show. Yo me acuerdo que ese día tenía llamado nocturno de la otra serie y yo decía «Tengo llamado a las 8, espero terminar antes» y eran como las 6, en ese entonces.

Me acuerdo que salió el director, Erik Morales, me abraza y me dice «Ferro, esperemos que esta sea la buena«, porque yo ya había probado con Giselle y ya llevábamos haciendo el intento incluso en proyectos atrás y no había cuajado, no se había podido o no me había quedado, desde Yo no creo en los hombres, La Candidata… o sea ya había pasado por varios intentos. Me acuerdo que cuando entré al foro estaba Adriana, que es una gran amiga desde hace mucho tiempo y me dice «Ferro, creo que eres el último». Le digo Si. Ella me dice «Bueno, pues vamos a hacer algo padre«. Le digo «Si». Ella me dice «¡Qué bueno que llegaste! ¡Por fin!» ¿Ya sabes? Pues… somos amigos. Los amigos nos apoyamos mucho en nuestro trabajo, nos echamos muchas porras. 

Me acuerdo que hice el casting y me salí de ahí. Giselle salió en ese momento, me dió un beso y me dijo «Bueno, gracias Ferro. Vemos que pasa.» Pasó el tiempo, terminó La Fiscal de Hierro, pasaron como unas semanas o como una semana y yo estaba a punto de irme a Colombia a hacer otra serie, a cerrar una serie que se iba a continuar. Estaba muy emocionado porque me iba a ir a Colombia a protagonizar una comedia romántica padrísima que me encantó y después me llama Giselle. Me dice «¿Sabes qué? Silvia Navarro está aquí. Hay casting mañana.» Dije «Bueno, vamos pues.» 

Al otro día, igual. Había otros cuarenta actores, creo que eran como veinte más. Yo los veía, unos más conocidos que otros, etcétera. Me acuerdo que cuando entré a castear con Silvia, estaba Erik, Giselle, estábamos todos. Igual, fui el último, hice las pruebas con Silvia, terminó la escena del casting, salgo, Silvia me abraza porque también nos queremos mucho, Giselle me dice «¡Me encantó!», etcétera, etcétera. 

Giselle me dice «¿Cuándo te vas?», le contestó «Yo me voy a Colombia mañana«. Ella me dice «¿Cómo? ¿Por qué?» Le digo «Pues si, ya me voy a Colombia. Agarré un proyecto allá.» Ella me dice «No. Dame chance, vamos a ver qué sucede y lo que diga la empresa.» 

Así fue como me quedé. Fue bastante peleado. La verdad es que Giselle me apostó mucho y ahí fue cuando me dijo «¿Sabes qué? Te quedaste con Santiago«. Fue cuando dije «Órale, va«. Cancelé todo lo demás y nos quedamos. Creo que fue muy acertado, la verdad es que gustó mucho y funcionó bastante bien.

¿Qué tenía ese proyecto, además de la historia, que te hizo escogerlo en lugar de la serie en Colombia?

Una, que había mucha gente creyendo en mí y eso es lealtad ¿no?, y no puedes desperdiciar una oportunidad así. Ya llevábamos muchos intentos y, la verdad, Giselle luchó mucho por mí y dije «Órale, vámonos pa’ dentro.» 

Se dió y todo se acomodó. Fíjate, la serie en Colombia, al mes, la terminaron cancelando porque no se pudo hacer. Todo fue pasando porque tenía que pasar y surgió de una manera muy orgánica y bonita.

¿A qué crees que se deba tanto éxito en tu carrera? Además de tu constancia y tu preparación.

Yo creo que el éxito no existe, es efímero. Más bien es la perseverancia y el seguir ahí, aplica en todas las carreras, no sólo en esta.

Yo creo que empiezas a conseguir ciertos resultados y dependiendo de las cosas que hagas, vas a obtener resultados diferentes. Hay veces que puede gustar un proyecto, hay veces que no… pero lo más importante es estar siempre ahí formadito y estar haciendo: estar produciendo, estar maquilando cosas todo el tiempo y eso, tarde o temprano, después vas a poder cosechar. 

Totalmente. ¡Vaya que lo has cosechado! Te hemos visto en varios protagónicos y ahora estás en «Fuego Ardiente», esta novela con una apuesta muy grande, con un elencazo. Platícanos un poco de la historia y de tu personaje.

«Fuego Ardiente» es una historia bien bonita y una historia original, la cual es un melodrama distinto. Es este melodrama clásico que se está haciendo el el 2021, en pandemia y en el apocalipsis (ríe) Es difícil, primero que nada, por todos los protocolos que ahora están y llegaron para quedarse. Es muy difícil volver a agarrar ese ritmo pero se está haciendo, se agradece y es una bendición.

Se agradece, también, que tengamos estas historias completamente nuevas en estos tiempos donde lo que vemos alrededor es angustia y miedo. Algo que me gusta mucho de esta historia es que no existe un punto bueno, ni un punto malo, sino que se presenta la historia tal cual.

¡Claro! Es una novela clásica con con el nuevo lenguaje, con una evolución de la telenovela y se nota. El elenco, bueno.. El elenco que está ahí es un elenco para disfrutar todos los días y la historia, por ejemplo en el caso de Gabriel, este personaje, es un cuate que tiene esta promesa de vida, esta promesa que le hizo a su mamá de encontrar a su hermano, y él va y se involucra en la familia Ferrer para cumplir esta promesa, pero nunca se imaginó que se iba a topar con el amor a primera vista, en un lugar tan extraño como un elevador en medio de un temblor, que casi no ocurre en la Ciudad de México (ríe)

El nunca se imaginó que esta mujer, la cual llegó y le movió el tapete, está más cerca de lo que esperaba y que iba a estar involucrada dentro de esta familia. Es ahí cuando se le complican las cosas y al pobre Gabriel le toca estar mintiendo todo el tiempo porque en realidad, está fingiendo, no es él. Le toca mentir con Martina, le toca aparentar ser una persona con todos, ser una persona distinta y eso lo hace a él un personaje bastante intrigoso y enigmático que te hace decir «¿Quién es él? ¿Por qué es así? ¿Por qué sospecha de todos? ¿Por qué piensa…? ¿por qué esto?, ¿por qué aquello?, ¿Por qué es serio? ¿por qué es frío?«, etcétera. 

Trae un secretito bastante guardado, mi queridísimo Gabriel.

Claro. Nos encanta descubrir poco a poco como se desarrolla esta historia y este personaje. Además de este lazo que lo une con su familia, ¿qué crees que tiene Gabriel que también tiene Carlos?

Yo creo que la lealtad. La lealtad es algo que compartimos. La lealtad y el buen humor, espero… no sé. Gabriel es medio enojón a veces, pero yo creo que la lealtad y el buen humor (ríe)

¿Tienes algún proyecto en puerta? Nos gustaría saber si te podemos verte, más allá de la televisión, en algún otro proyecto. ¿En el cine, quizá?

No, ahorita no. Es que, mira, ahorita toca terminar «Fuego Ardiente» y esperar, porque todos los proyectos están pausados por nuestra queridísima pandemia. Entonces, poco a poco, yo creo que todo se irá reactivando ya en este año, conforme pase el tiempo y vamos a ver más adelante. Todavía me quedan 3 meses más de «Fuego Ardiente» y ya veremos. 

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