Un año duro, una caída de la economía brutal y un rebote del PIB que no será suficiente

Los resultados del PIB comenzaron a ser brutales desde el segundo trimestre de 2020, impulsado por el brote del Sars-CoV-2 y según INEGI, con datos de la estimación oportuna del Producto Interno Bruto para México en el cuarto trimestre de 2020 se dice que la contracción será de 8.5% a tasa anual con respecto al 2019. Las estimaciones para el 2021 son alentadoras, pero insuficientes, a pesar de que, con el paso del tiempo han ido mejorando impulsados fuertemente por la estrategia de vacunación.

A poco más de un año de que comenzó la jornada nacional de Sana Distancia los resultados de la economía comenzaron su desplome en México, de por sí la dinámica económica en el país ya era negativa, pues el 2019 terminó con una contracción del PIB de 0.1%; los principales indicadores comenzaban a arrojar datos muy preocupantes, el desempleo aumentó drásticamente y durante el segundo trimestre de 2020 la tasa de desempleo fue de 4.8% en promedio, lo que representó la pérdida de casi 10 millones de empleos por el cierre de negocios, la inversión se desplomó en un 33.6% en promedio durante el mismo periodo en comparación con el año anterior, era de esperarse que los resultados fuesen negativos, la caída del PIB en el segundo trimestre fue de 18.7%, fuertemente impulsada por una contracción en las actividades secundarias (industria) con un descenso del 25.5% donde empresas manufactureras se vieron obligados a disminuir su producción y también por actividades terciarias (servicios) donde los principales afectados fueron los restaurantes y el turismo que en su conjunto representaron una caída del 16.3%.

El 2020 se convirtió en una película de terror y, a pesar de todo, con pocos indicios de una fuerte recuperación económica en el país, terminamos el año 2020 con una disminución muy marcada en el Producto Interno Bruto de 8.5% a tasa anualizada, cifra no vista en casi un siglo. La formación bruta de capital fijo o mejor conocida como Inversión, el mes de diciembre de 2020 se redujo en un 12.9% con respecto al año anterior, los flujos de Inversión Extranjera Directa se redujeron en un 11.7%. La recuperación de los empleos se traduce en aproximadamente 8.5 millones de empleos recuperados en comparación a los casi 10 millones que se perdieron en el segundo trimestre de 2020, esto significa que para diciembre de 2020 la tasa de desocupación se posicionó en un 4.4%, pero fuertemente impulsado por la incorporación de la Población Económicamente Activa (PEA) a la subocupación, empleo informal o comienzo de pequeños negocios, por ejemplo, la tendencia de las “NENIS”.

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En otros datos, en la encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado publicado el 5 de abril por BANXICO, se estima que la economía podría crecer en un 4.53% este 2021, la cual es más alta que la estimación anterior que nos colocaba en un 3.89%. Cabe mencionar que esta estimación se da en medio de previsiones mucho muy optimistas, pues la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) cree que el crecimiento del PIB en 2021 estará en un rango de entre 4.6% y 6.3%, proyectando de manera puntual un crecimiento de 5.3%.  

Ahora bien, los pronósticos para este 2021 en materia de crecimiento económico son alentadores, pero insuficientes, pues en lo que concierne a toma de decisiones gubernamentales y la situación estructural no permiten el debido impulso sobre la dinámica económica o de plano no se ve una clara estrategia o políticas públicas que den verdadera certidumbre y logren detonar el crecimiento del PIB en México por mérito nacional, de hecho según distintos analistas prevén que la “recuperación”, además de tener un impulso principalmente por la campaña de aplicación de vacunas contra el Covid-19, será resultado también del comportamiento de la economía de los Estados Unidos. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI), tiene como expectativas de crecimiento del PIB en México de 5%, cabe mencionar que lo denominan un efecto rebote, lo que significa que no es muestra de una economía mexicana fortalecida, sino el resultado  de la demanda externa y exportaciones de Estados Unidos, del fuerte estímulo fiscal impulsado por la administración de Joe Biden con valor de hasta 1.9 billones de dólares y un mayor dinamismo en la economía mundial, y no solo el FMI tiene esta conclusión, pues la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) aumentó su expectativa a 4.5% con el argumento de que es efecto secundario del estímulo fiscal estadounidense. Por otra parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe estima para México un efecto de arrastre o rebote estadístico del 3.8%, y advierte que no será suficiente para recuperar los niveles de PIB perdidos en 2020. 

El panorama económico en materia de crecimiento para México va mejorando con el paso del tiempo, incluso podría darnos una grata sorpresa este año, pero sigue siendo insuficiente, si prestamos atención, la mejora de la dinámica económica mexicana es resultado más de los factores externos que de los factores internos. 

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