Productos light que sí hacen la diferencia

Hoy en día existen infinidad de productos light que inundan el mercado, a veces no todos resultan buena idea pero cuando leemos la palabra “light” prácticamente lo relacionamos con algo super saludable o que se puede consumir a libre demanda y esto es un error, ya que “light” no significa necesariamente sin calorías o saludable.

Por ejemplo, todos conocemos aquel amigo o amiga que con la entrada en vigor del nuevo etiquetado gracias a la actualización de la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 dieron el grito en el cielo con la exposición de los churritos de nopal de cierta marca, al darse cuenta de que eran prácticamente iguales a los churritos de otra compañía famosa de frituras catalogada como alimentos chatarra. Uno se preguntaría cómo es que llegaron a pensar que eran saludables y bajos en calorías si ni siquiera tenían la leyenda “light” pero es aquí donde entra el poder del marketing que al momento de ser (en parte) hechos con nopal, automáticamente se etiquetaba como saludable y bajo en calorías.

Este es solo un ejemplo de los muchos que podemos ver si nos detenemos a analizar las etiquetas nutrimentales, quizá los nutriólogos tenemos “por default” esta costumbre, pero la realidad es que en la mayoría de las personas no es un hábito de la vida cotidiana. La invitación sería entonces, a detenernos un poco y analizar lo que estamos consumiendo para así poder tomar mejores decisiones a la hora de comprar ciertos productos.

Y es que en la actualidad, tenemos el concepto de productos light totalmente polarizado, por un lado, aquellos que juran que los productos light son peores para la salud que las versiones originales y que los tienen totalmente satanizados. Por el otro, todas las personas que sienten que son lo más saludable y sin calorías del mundo. El punto medio lo podemos identificar a través de la lectura de etiquetas nutrimentales, pero a continuación te presento 6 productos light que desde la perspectiva de la reducción calórica o de nutrimentos clave, parecen ser buena idea en caso de contener realmente lo que declaran en sus etiquetas, aclaro esto porque en ocasiones PROFECO los desmiente.

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  • Refresco y bebidas endulzadas: Desde un punto de vista puramente de ahorro calórico si yo pudiera elegir un “producto estrella” dentro de las opciones light, sin duda serían los refrescos light o como ahora los vemos normalmente en las tiendas de autoservicio y supermercados “sin azúcar” y las aguas saborizadas sin calorías.

De acuerdo con BBC News al 2020, México es el primer lugar mundial consumidor de bebidas azucaradas y está por demás mencionar la epidemia de sobrepeso y obesidad que tenemos en el país, donde de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud ocupamos el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en obesidad de adultos, por lo que de consumir 139 kcal en 330 ml a consumir 0 kcal consideramos que es realmente un avance ¿o no?. No estamos poniendo en tela de juicio si los edulcorantes no calóricos son cancerígenos o no, si disparan la insulina, si provocan mayor ansia por lo dulce o si se consumen calorías en otros productos como compensación, tal como se aclaró anteriormente, este es un punto de vista meramente desde la perspectiva del ahorro de calorías y en este caso azúcares que muy probablemente no ocupemos y simplemente se vayan a nuestros depósitos de grasa.

  • Yogurt: Este es sin duda uno de los productos que mayor boom ha tenido actualmente. Existen ya innumerables versiones y estilos que están catapultando el consumo de yogurt, por ejemplo, el griego, aunque en esta ocasión analizaremos el yogurt batido sabor fresa en su versión original, comparada con la versión cero del mismo sabor y marca. Para una porción de 125 g el primero ostenta 121 kcal mientras que el cero azúcar y grasa tan solo posee 60 (¡la mitad!), en la parte de los nutrimentos observamos que en el original se tienen 4 g de proteínas, 2.1 grasas totales (siendo 1.3 saturadas) y 21.4 g hidratos de carbono con 13.4 g de azúcares añadidos (sí, esos que normalmente son sacarosa o azúcar de mesa y jarabe de maíz de alta fructosa) mientras que en la versión cero se tiene incluso 0.3 g más de proteína (4.3 g en total), 0.3 de grasas totales (0.2 de saturadas) y 9.9 g de hidratos de carbono en donde 0 g son azúcares añadidos.

A pesar de que el cero tiene un poco más de sodio no es significativa la diferencia versus el original, mientras que para el resto de los nutrimentos si hay una diferencia abismal entre consumir el producto regular y el cero.

  • Helado: Aunque ya existen nuevas marcas ofreciendo este tipo de productos, considero que es un producto relativamente nuevo en el ámbito “light” o “cero” que aún no se encuentra totalmente explotado al menos por marcas nacionales, ya que un gran porcentaje de estos son importados.

En este caso, analizamos la versión de un helado napolitano “cremissimo” original versus su versión “zero”. El primero ostenta 105 kcal, 1.5 g de proteína, 4.3 de grasas totales (3.8 saturadas) y 15.1 g de hidratos de carbono siendo 11.3 azúcares, por cada porción de 100 ml. La versión zero del mismo sabor declara 58 kcal, 2.1 g de proteína, 2.2 g de grasas totales (1.8 g saturadas) y 4.3 g de carbohidratos de los cuales 3.6 g son azúcares. No hace falta enfatizar la gran diferencia en todo aspecto entre la versión original y la zero, haciendo de este un producto que vale la pena dentro del mundo light.

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  • Leche: este producto de por sí, es altamente satanizado en la actualidad, por lo que ante ciertos consumidores la leche entera puede venir directamente del infierno. Se realizó un análisis a la etiqueta nutrimental de la leche entera de una marca en específico versus la leche light de la misma marca. En el caso de la entera una porción de 250 ml ostenta 154 kcal mientras que la light en la misma porción ostenta 93 es decir casi 40% menos que la versión original ¿nada mal no?

En cuanto a otros nutrimentos ambas ostentan el mismo contenido proteico (7.8 g) y lo mismo para la parte de hidratos de carbono (12g de azúcares propias de la leche) sin embargo, existe una amplia diferencia en el perfil lipídico ya que la entera contiene 8.3 g de grasas totales de las cuales 5.1 son saturadas, mientras que la light contiene apenas 1.5 grasas totales de las cuales 0.9 son saturadas. Ahora, no con esto quiere decir que la leche entera sea mala, esta puede ser incluida en una dieta correcta si así se desea mientras se cumpla con los requerimientos, sin embargo, si lo que buscamos es una reducción importante de calorías y grasas entonces podemos considerar la leche light como un producto valioso frente a su versión original.

  • Gelatina: es un postre común para época de calor o en un régimen de alimentación, pero ¿realmente vale la pena consumir la gelatina light versus la gelatina regular? Al analizar 130 g de producto preparado sabor fresa de la misma marca en su versión original comparado con la light, se observó que la versión original aporta 75 kcal mientras que la light tan solo 8, la original contiene además 2.39 g de proteína y 16.33 g de hidratos de carbono en forma de azúcares, mientras que la light posee 1.95 g de proteína y 0 g de azúcares. Entonces la respuesta a la pregunta planteada anteriormente es: sí, totalmente.

  • Muffins: si alguno de los productos de esta lista va a captar tu atención seguramente será este, ya que si de algo pecamos los mexicanos es de paneros. En este rubro se habla de un producto en especial: los muffins de la marca Lite and Light. 

Probablemente no has escuchado de ellos, pero estos panecillos resultan una joya en sabor y en su etiqueta nutricional, en donde se declara que por pieza contiene 60.5 kcal, 3 g de proteína, 2.5 g de grasas de los cuales 0.9 g son saturadas y 1.2 de poliinsaturadas; 6.5 g de hidratos de carbono de los cuales 3 g son de fibra dietética y por último 22 mg de sodio. Sobra decir que un pan convencional no tiene ni de cerca valores como estos y muy probablemente tenga el doble o triple de calorías, por lo tanto, estos muffins son un total sí a productos light que valen la pena.

Ahora, tal como se mencionó en un inicio el punto medio entre no dejarse llevar por las leyendas que aparecen en los productos y consumir productos que sí valgan la pena es la lectura de etiquetas, y a pesar de que no existe una “fórmula mágica” para hacer esta evaluación, los puntos clave a los que debes poner atención son los valores de los nutrimentos clave (proteína, lípidos e hidratos de carbono y en su caso también las calorías expresadas POR PORCIÓN y hacer esta evaluación por el CONTENIDO TOTAL del producto, ya que muchas veces consumimos más de una porción, también debemos prestar atención a la lista de ingredientes (a mayor cantidad, más industrialización del producto) y por último hacer la comparación entre el producto original y el light o cero en términos de la misma porción.

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