MARIANA TORRES, EL SECRETO DETRÁS DE UNA EXITOSA CARRERA

Además de ser una buena compañía para disfrutar de una conversación, la multifacética actriz y conductora, Mariana Torres ha logrado colocarse en el gusto del público a lo largo de sus 22 años de carrera artística gracias a su simpatía, calidez y talento.

Después del éxito de “Ringo” y de “Hoy voy a cambiar”, la serie biográfica de Lupita D’Alessio en donde personificó a la cantante, la actriz protagoniza la telenovela “Fuego Ardiente”, una apuesta ambiciosa para la televisión mexicana.  

Platicamos con ella sobre sus inicios en la actuación, el cómo elige sus proyectos, por qué creyó que no protagonizaría esta novela y sobre la audacia de dedicarte diariamente a la profesión que disfrutas.

¿Cuándo descubres tu curiosidad por contar historias por medio de un personaje?

Desde niña me gustó bailar, cantar, hacer las obras musicales, ya sabes, organizar todo como la niña que le encantaría estar en la obra de la escuela, que toda la familia me viera cantar y bailar. Todo eso era un sueño, era un juego nunca creí que se hiciera realidad. Yo tenía 13 años cuando uno de mis tíos me apoyó. Él vivía en la ciudad de México, yo soy de León, Guanajuato. 

Mi tío fue el que me dijo: «No hay que quedarnos con las ganas. Vamos a tomarte unas fotos, aquí en casa y vamos a mandarlas a una agencia de modelos para los castings. No perdemos nada». Mandamos las fotos y me llamaron de varias agencias de modelos. Entonces, me vine a hacer casting y, el primer casting que hice, me quedé. Mi tío me veía y me decía: «Tu tienes la pasión, la disciplina y el talento«

Al final, todos creemos que nuestros sobrinos o nuestros hijos, tienen talento. Les pones una cámara enfrente y les da pena o se cohíben y no lo logran, ¿no?. Seguí haciendo castings y a los 3 meses de estar aquí en la Ciudad de México, me quedé en un proyecto que se llamaba Disney Club, como conductora. 

Empecé como conductora y ahí me dieron toda la preparación, todo el entrenamiento de clases de dicción, de música, de baile, de canto, de esgrima… de todas las artes escénicas para prepararme. La verdad es que, para mí, seguía siendo un juego, ¿sabes? Seguía sin poder creerlo. De ahí, a los 15 o 16 años, la misma empresa, me jala a hacer telenovelas. Era una novela juvenil que se llamaba Como En El Cine, eran varias chavitas y, después de un casting, me quedé. 

La verdad así ha sido toda mi vida y toda mi carrera. Termino un proyecto y de repente sale otro, sale otro, sale otro… Sin pensarlo, las puertas se me fueron abriendo. Fui creciendo, fui aprendiendo. Ya llevo 22 años aquí en la Ciudad de México, afortunadamente, con mucho trabajo.

Afortunadamente. Tu historia es muy inspiradora. Cuando tu tío te mete a los castings ¿que dijeron tus papás? ¿Siempre fueron ajenos a las artes escénicas?

Sí, totalmente. Cuando me quedé, mis papás no se la creían. Mi tío habló con ellos y les dijo «Oigan, voy a apoyar ahorita a Mariana, pero en dado caso que ella demuestre que que puede y que quiere, necesito que la apoyen»  Mis papás dijeron «Ay ‘ombre, claro que sí«. Cuando ya me tenía que venir a la Ciudad de México, mis papás dijeron «No, no, no. Está muy chiquita, mejor que se espere». Mi tío les dijo «No. No se vale que le hagan esto. Yo hablé con ustedes, ustedes aceptaron y se comprometieron en apoyarla. Ya no hay vuelta atrás«. 

Gracias a mi tío que me vió el potencial, ese futuro o no sé… fue el que me apoyó. La verdad es muy difícil cuando no vives en la Ciudad de México. Fue desprenderme de mi familia, fue que la hija se fuera a vivir a otro lado solita… sí, estaba con mi tío pero estaba sola. Mi tío trabajaba y yo me iba sola a la escuela, me iba sola a, en ese momento, Tv Azteca a mis clases por la tarde… Sí era un compromiso fuerte, pero siempre me encantó. 

Se me dio como muy fácil. Recuerdo que mi tío me decía «¿Te dabas cuenta de lo que estabas haciendo, el sacrificio y lo difícil que fue?» y yo decía «Claro que no«. Para mí, nunca fue difícil pero es cuando, también, tienes la vocación.

Hablando de vocación, te hemos visto muchas veces como actriz, pero también te hemos visto como conductora, como participante de concursos de supervivencia, etcétera. ¿Por qué crees que te seleccionan? ¿A qué crees que se deba que te vean tantas facetas?

He sido una mujer muy responsable, muy entregada a cada proyecto, soy muy disciplinada en cuanto a horarios, llegó siempre puntual, llegó con mis líneas aprendidas, me llevo muy bien con todos los actores. Yo pienso que eso cuenta mucho, obviamente, que a la gente le guste trabajar conmigo. 

Siempre me ha encantado eso: los retos, no quedarme con las ganas… porque mucha gente, solo son actrices, solo son conductores y cuesta trabajo moverte de tu zona de confort. A mí me fascina todo lo contrario: los retos, las sorpresas y he hecho de todo, como dices. He conducido, me he ido a un reality de supervivencia, estuve en un reality de actos circenses, he actuado de buena, actuado de mala… me encantan los retos y, afortunadamente, la vida me ha dado la oportunidad de presentármelos. 

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¿Podríamos decir que los retos son parte esencial para los proyectos que eliges y los aceptes? Una cosa es que te inviten pero, ¿qué es lo que tiene que tener un proyecto para que lo aceptes?

Si, pero… soy una mujer, también, de instinto y de corazonada. Me han invitado a algunos proyectos, de verdad, con un súper elenco, con una superproducción y proyectos que quizá me significarían un reto, pero que hay algo que no me encanta ¿sabes?, hay algo como que digo uy, no sé… y le hago siempre caso esa intuición. Creo que nosotros tenemos ese poder en nuestro cuerpo. La vida nos lo regaló y hay que hacer caso. Entonces, también me dejo llevar mucho por ese sexto sentido.

Entonces, que sea algo que te rete y también un poco de factor corazón. Creo que a todos nos sucede en algún momento…

Si, 100%. Totalmente.

Hablemos de «Fuego Ardiente», telenovela en la que estás participando actualmente. Cuéntanos cómo recibes la invitación o el guión para esta telenovela.

Fue algo muy, siempre lo digo, mágico e inesperado porque tengo dos años que me fui a vivir a León, un poco también para balancear la vida personal con la profesional, ¿sabes?. Tengo 22 años aquí en la ciudad lejos de mi familia, perdiéndome muchos eventos familiares que para mí han sido importantes, y como que tomé la decisión de irme un ratito para allá, irme con la familia, tocar tierra, etcétera. 

Literal, estaba haciéndome un facial y me marcaron: oye, necesitamos que hagas una videollamada ya, porque están buscando a la protagonista de este proyecto– Fue así de ¡ya, tienes que hacerlo rápido! Todo fue muy precipitado. Siempre que tienes un casting, te preparas desde un día antes, estudias, piensas cómo te vas a peinar, cómo te vas a maquillar, haces tu propuesta y aquí no me dieron la oportunidad de nada ¿sabes?, o sea me tuve que salir de mi facial, terminarlo y correr a alistarme un poquito. 

Cuando sales del facial, sales con la piel un poquito irritada o roja.  Entonces yo dije “¿cómo voy a hacer un casting así?, bueno pues ni modo” Total, me hice un un chonguito, un poquito de rímel y listo. Fue lo más improvisado del mundo. Si me pudo generar un poco de inseguridad, en algún momento, el no verme cómo me hubiera gustado, pero cuando algo es para ti, se acomoda. Tuve una videollamada, literal, con el productor, con los directores y ya no volví a saber nada de ese proyecto como dos o tres semanas después, cuando me hablaron para confirmarlo. No lo podía creer porque por lo general se hacen más pruebas, te siguen haciendo más lecturas… y no. Con esa simple lectura que hice, la más improvisada del mundo, me quedé con este proyecto enorme con el que estoy fascinada y agradecida.

Por esta velocidad y por ser tan inesperado esta casting, ¿tuviste en algún momento alguna duda? ¿Llegó el momento donde dijiste “quizá no me quedé” ?

Sí, por supuesto. Justo a mi manager estaba muy pendiente y me decía es que les gustaste mucho, lo más seguro es que si te quedes, pero al final no me daban la respuesta y eso claro que genera inseguridades y genera dudas, genera ansiedad.. ya me hacían decir díganme si sí o si no porque puedo perder algún otro proyecto por estar esperando, pero bueno, al final no soy tan aprensiva, trató de soltarlo y también dejárselo a Dios. Afortunadamente, todo salió perfecto.

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Afortunadamente. Fuego Ardiente es un proyecto muy ambicioso porque cuenta con nombres grandes dentro de su elenco, actores de cine y televisión, desde sus protagonistas hasta el resto del reparto. ¿En qué momento dices okey vamos a darle el sí a este proyecto?

Me mandaron un poco hostil la historia y me encantó. Desde que leí a Alexa, dije es que sí soy yo, tengo que ser yo. La vibré y me emocioné muchísimo. Practicamente, en cuanto la empresa me dijo que estaban interesados, en ese momento, confirmé. 

El elenco, bueno, es una cosa fascinante. La historia a mí me me encantó y no sé, personalmente, llegó en el momento de mi vida como de madurez, como de tranquilidad y entonces, no lo pensé mucho.

¿En algún momento pensaste que era una producción muy grande por el elenco o por todas las personas que están involucradas? ¿En algún punto sentiste miedo, presión o un sentimiento de tenemos que hacerlo, tiene que salir bien porque hay muchas personas que están involucradas y trabajando en ello?

Sí, por supuesto. Te digo, el compromiso con cualquier proyecto, con cualquier elenco, lo tengo. Claro, aquí tenía una responsabilidad más grande. Además, por el elenco, también tengo que estar a la altura. Me retó, en ese sentido, profesional y personal, es sacar lo mejor de mí. Por otro lado, me siento muy protegida, muy cobijada. Siento que todos los integrantes del elenco somos un super ejército para sostener este proyecto, ¿sabes?

Estabas comentándonos que te sientes muy cercana a Alexa. Platícanos un poquito más sobre Alexa, cuál es su historia, cómo podemos verla en esta telenovela que, a pesar de contar con pocos capítulos, ha logrado cautivar a todos.

Si. La verdad es que estamos muy, muy contentos por la respuesta del público y de la gente que, les está gustando mucho. Es una novela muy actual, una novela con personajes reales. Aquí no hay buenos y ni malos, simplemente  estamos contando la historia de una familia y de los problemas que suceden en una familia; el amor, que, a veces llega inesperadamente, te enamoras de quien menos te imaginas, en el momento que menos lo imaginas y lo que conlleva vivir una situación así, que igual puedes cometer errores, que te puedes arrepentir, que te puedes equivocar, pero a veces son situaciones que tienes que vivir. Eso está bien padre porque estamos presentando y contando historias sin emitir un juicio, sin decir que está bien y que está mal. 

Alexa, por ejemplo, es una mujer de carácter, que está casada, pero que ya no lleva un buen matrimonio. Ella está tratando de salvar esa ultima oportunidad, pero ya es muy difícil. Me gusta por eso, porque es una protagonista que tiene carácter, que no está dispuesta a sacrificar su felicidad a costa de nada.

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En eso, te identificas con Alexa. ¿Con qué otra cosa te identificas con tu personaje? Cuéntanos que tiene Alexa que también tiene Mariana.

Fíjate que Alexa tiene una capacidad, y creo identificarme un poco con ella, de sobreponerse a las situaciones ¿sabes?, verle siempre el lado positivo de las cosas, trato de ser bastante optimista, siempre digo que las cosas pasan por algo. 

Creo que Alexa así es. Es una mujer que no se engancha, que no es rencorosa, que no es… dañina… no sé si esa sea la palabra correcta, pero en eso me identifico y también le pongo mi toque. Es decir Sí, venga vamos. Vamos a salir de esto, aunque dices ¿pero cómo lo hago?… Ni modo, reponte y a salir adelante.

Creo que esta es la visión que tenemos que tener todos, ¿no?

Pues sí, sería lo ideal. Creo que yo, en estos momentos, que hemos estado tan vulnerables, están angustiados con esta pandemia y demás, que nos quede justo esa lección de no engancharnos, de fluir, de disfrutar la vida, de no tomarnos nada personal… pues ojalá.

¿Cuál ha sido el reto más grande al encarnar este personaje?

Uno de los retos que tiene este personaje es que es bailarina. Antes de empezar las grabaciones, estuve tomando clases de baile y, obviamente decía, Ah, está fácil. Me gusta bailar, soy la primera en las fiestas en bailar, etcétera; pero no es lo mismo interpretar a una bailarina que sepa perfectamente cómo pararse, cómo es la técnica, cómo son los movimientos, etcétera. Sí tuve unas clases bastante intensas, pero lo disfruté muchísimo para poderle meter ese toque al personaje.

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¿Cuántas horas practicabas para que pudiéramos ver este resultado durante las secuencias en las que te vemos bailando?

Practiqué durante mes y medio. Eran 4 horas diarias, 3 días a la semana. En total, eran 12 horas a la semana para momentitos muy chiquititos.

Además de Fuego Ardiente, ¿tienes algún proyecto en puerta?

Por ahora, no. Vamos pasito a pasito. No sé, terminando este proyecto, cómo esté yo emocional y físicamente. A lo mejor quiero irme, de nuevo, a estar con la familia. Entonces, voy poco a poquito y, por ahora, solamente estoy enfocada en este proyecto en el que, la verdad, vamos a la mitad todavía nos faltan varios meses de trabajo.

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