No es sorpresa que cuando hablemos de skincare no podamos evitar admirar y anhelar la belleza de piel de porcelana que abunda en Asia, sobre todo con la popularidad que ha adquirido la escena de Corea del Sur, que tenemos que admitir es bien merecida; especialmente en el área de cuidado facial, ya que tienen una rutina de diez pasos, sí como leíste, diez pasos de día y noche. Pero esto no es tan nuevo para ellos como es para nosotros, ya que este tipo de rutinas han existido en su cultura desde antes de 700 A.C.

La rutina coreana se basa en limpiar el rostro con un limpiador a base de aceites para remover el maquillaje y todo aquello que sea derivado de aceites, otro limpiador a base de agua para remover cualquier residuo que haya quedado en el rostro, un exfoliante para eliminar las células muertas, un tónico que prepare la piel para que absorba mejor los siguientes productos, una esencia que ayude con la regeneración e hidratación, un serum que es como una esencia pero en mayor concentración, una sheet mask seguido con un humectante para contorno de ojos, un humectante para el rostro y para finalizar, si es de día, un protector solar.

Y así con ingredientes nuevos como esencias de baba de caracol y jugo de árbol de abedul y pasos nuevos para la rutina minimalista que se ha acostumbrado en el occidente, el k-beauty se ha posicionado en este mercado.

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Esta rutina ha generado gran revuelo ya que es bastante extensa e incluso podríamos llegar a pensar que puede ser irritante para el rostro; aunque cabe mencionar que no todos los pasos son realizados todos los días, como las sheets masks, las cuales generalmente son utilizadas en los días que la piel pide a gritos un poco de amor extra o cuando nos sentimos con las ganas de darnos ese apapacho. 

Pero ¿realmente vale tanto la pena hacer 10 pasos o será contraproducente tantos productos?

Algunos expertos comentan que aunque si hay una gran variedad de productos con buenos ingredientes en su formulación aún tenemos la responsabilidad de investigar antes de consumir un producto para ver realmente si dicha formulación nos ayudaría en nuestro problema o si incluso lo necesitamos, porque seamos honestas, casi siempre que un ingrediente se pone de moda nos morimos por probarlo sin siquiera saber si realmente nuestra piel nos está pidiendo esa solución. 

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La clave está por empezar a conocer tu piel, lo que necesita y las problemáticas que quieres solucionar. Poco a poco ve agregando los productos que creas que sean necesarios, ya que cambiar de rutina radicalmente puede sobrecargar tu piel y generarte una irritación que no queremos. Y observa cómo reacciona tu cutis. 

Por último recuerda que lo que le funciona a una puede que no le funcione a otra y que todo es un proceso, el punto del skincare es demostrarnos que nos queremos, honramos y respetamos al cuidar de nosotras mismas.

Escrito por:zeromagazinemx

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