DECEPCIONES AMOROSAS

Siempre es todo un tema hablar de decepciones amorosas y en general del amor, la mayoría de las personas han experimentado esta situación y no es para menos, pues a diferencia de otro tipo de relaciones humanas esta es la más compleja, ya que implica diferentes factores como la frecuencia de la relación, la duración, la capacidad de satisfacción de necesidades y por supuesto, el apego emocional, entre otras variables, pero lo más importante es la interacción social, ya que eso determina el tipo de relación que se mantiene o en dado caso, que se anhela, se ve muy influenciado por la capacidad mutua de satisfacer necesidades de la otra parte.

Normalmente una relación inicia llena de expectativas e ideales de cómo debería de ser la pareja, en donde todo se basa en beneficiar a ambos, pero no siempre es así, pues cuando la relación no es como esperábamos puede darse un cambio drástico a partir de ser consciente de esto y no necesariamente significa el fin de la relación. Es importante comprender que la decepción no la genera la otra persona, sino la expectativa que se tenía en relación a ella, estas expectativas se generan a partir de las experiencias, valores y creencias que todos tenemos, gracias a esto se puede idealizar, fantasear, además de originar el deseo la necesidad de compartir nuestra vida con alguien más. 

Una relación de pareja afecta positiva o negativamente todas las áreas vitales del individuo, como sus emociones, actividades, amigos, familia, economía, identidad y autoestima. Sin embrago, la mayoría de personas que sufren de esto, la superan de forma natural y espontánea (aunque siempre hay excepciones). A pesar de esto, superar una decepción amorosa no tiene que ser necesariamente algo traumático o desastroso, como generalmente se piensa.

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¿Cómo manejar la situación?

Lo principal es aceptar la individualidad de los demás, no son ni deben ser como uno desearía que fueran, ni siquiera es una obligación de los otros cumplir nuestras expectativas. Al momento de empezar a generar estos acontecimientos que nos anticipan es necesario diferenciar los aspectos que dependen de nosotros mismos y los que no, de esa forma nos podemos centrar en trabajar en lo que dependen de nosotros.

Otra manera de lidiar con ello, es identificar y empezar a encaminar las emociones que surjan a partir de estas decepciones porque es común tener sentimientos de tristeza, enojo o incluso frustración, pero hay formas de aprender a canalizar esas emociones de manera sana. 

Por último, es importante aprender a perdonar y desprenderse de las emociones negativas para no caer en el odio, rencor o resentimiento que generalmente nos estancan y no nos deja avanzar ni como persona, ni para nuestras futuras relaciones.

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