HABLEMOS DE OBSESIÓN

Según diversas investigaciones, la mayoría de las personas experimentamos, en ocasiones, pensamientos involuntarios desagradables. Por ejemplo, pensamientos relacionados con la sexualidad, la religión, el daño, la enfermedad, la agresión, la contaminación, los errores, la falta de honradez, el peligro, etc.

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Estos pensamientos, también conocidos como pensamientos intrusivos son una experiencia muy común, aunque la mayoría de veces pasan inadvertidos porque no les damos ninguna importancia. Aunque por diferentes circunstancias, un 2% de la población general sus pensamientos se convierten en obsesiones.

El contenido de este tipo de pensamientos es el mismo en los afectados por Trastorno Obsesivo Compulsivo y en la población general, sólo difieren en la frecuencia, la duración, el malestar producido, la importancia que la persona les da y en el esfuerzo empleado para afrontarlos. 

Lo común es tener este tipo de pensamientos, en terapia se pueden trabajar y hay que tener en cuenta que no se van a eliminar por completo, pues es normal. 

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Únicamente se cambia el objetivo, como lo es cambiar la forma en como reaccionamos frente a ellos, modificando la importancia que le damos y las estrategias que utilizaremos para afrontarlos, eventualmente de forma natural disminuirá la frecuencia, duración y el malestar que nos producen.


¿Por qué podemos llegar a tener este tipo de pensamientos?

Es necesario tener pensamientos de todo tipo para ser capaces de resolver problemas y de ser creativos. Esto nos ayuda a saber cómo actuar en cada nueva situación, imaginar o idear cosas nuevas. De esa manera adquirimos la capacidad de reaccionar ante el peligro, ya sea real o percibido, de forma voluntaria, involuntaria o inmediata para poder alejarnos de cualquier peligro.

En ocasiones, este sistema de alarma se activa sin que exista un peligro real, como ocurre en cualquier fobia como a las alturas, abejas, elevadores, cucarachas, etc.

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Cuando nuestras ideas y el sistema de alarma se activan y reaccionan de forma exagerada, se producen las obsesiones porque el cerebro emocional percibe al pensamiento desagradable (que después llega a ser intrusivo) como si fuese peligroso, eso sucede a lo que le llamamos fobia, se trata de un temor irreal: es como observar un animal pequeño e indefenso y percibirlo como algo que podría hacernos daño, esto genera ansiedad al ser percibido como algo amenazante.

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