Entrevistas

PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE Y EL PSICOANÁLISIS : ENTREVISTA A RODRIGO ASSEO

Platicamos con Rodrigo Asseo, psicoanalista contemporáneo, con el cual abordamos sus aspectos más importantes sobre su carrera como psicoanalista, además de cómo las personas de la calle terminan en este tipo de situación desde el punto de vista psicoanalítico. 

Por: Olivia Rodriguez

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Rodrigo argumenta que lleva 13 años practicando el psicoanálisis: “empecé bastante joven dando consulta, prácticamente en cuanto salí de la carrera y creo que esto se debe a que me empapé del psicoanálisis mucho tiempo antes de terminar la carrera de psicología”. 

También nos comenta el cómo se decidió por el psicoanálisis como modelo psicoterapéutico: “Tengo la firme certeza de que no elegí el psicoanálisis, sino que el psicoanálisis me eligió a mí. Yo nunca fui un buen estudiante, siempre pasaba todas mis materias de panzazo, la escuela no me gustaba y poco a poco me di cuenta de que lo que no encajaba conmigo era el modelo institucional de aprendizaje que se establece en los colegios, pero sí me gustaba aprender. Fui a muchos psicólogos que en su momento me ayudaron a sobrellevar las dificultades escolares y esto obviamente dejó un trazo en mí. En la adolescencia escuchaba a un tío muy culto hablar de psicoanálisis, recuerdo que ciertas palabras que usaba me llamaban mucho la atención sin saber realmente su significado, tiempo después me enteré de que él se analizaba con Ruth, la esposa de Santiago Ramírez, quien fue uno de los que trajeron el psicoanálisis a México. A partir de ahí quedé enganchado.

Cuando comencé a estudiar psicología yo ya me veía siendo psicoanalista, el tipo de práctica me atraía mucho y sentía que era algo “familiar” para mí. Comencé mi análisis personal y a estudiar mucho en paralelo con la carrera. En ese entonces los maestros de la licenciatura de psicología de la Universidad Iberoamericana en su mayoría eran psicoanalistas por lo que me aprovechaba de eso y traté de exprimirlo al máximo. Muchos de ellos ahora son amigos. 

Me sentía como pez en el agua, para mi ser psicoanalista era literalmente un sueño hecho realidad, escuchar problemas de personas me parecía no solo interesantísimo sino muy divertido, tener mi consultorio, manejar mis horarios, ser independiente”.

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Otro aspecto importante dentro de la profesión de Rodrigo son los tipos de técnicas que emplea durante la terapia psicoanalítica, en la cual nos comparte: “Freud, padre del psicoanálisis, nos deja dos conceptos fundamentales que marcan la pauta para la práctica psicoanalítica, son dos pilares que de no seguirse simplemente no se hace psicoanálisis: la asociación libre y la atención flotante. La asociación libre quiere decir: “diga lo primero que se le viene a la mente sin detenerse, aunque aquello que aparezca en su mente pueda parecer sin importancia o sin sentido”, es una forma de decirle “piense en voz alta”. Es importante que el paciente trate de seguir esta regla para poder escuchar las formaciones del inconsciente: “lapsus, sueños, chistes, los actos fallidos, los síntomas, etc.”. Por otro lado, está la atención flotante por parte del psicoanalista, en dónde debe entregarse a la escucha sin esperar nada en particular del paciente, sin privilegiar ningún elemento en el discurso. En otras palabras, es una posición en donde no se trata de retener ni buscar algo particular del discurso sino acoger todo, con el fin de no seleccionar cierto material que se nos ofrece. 

Independientemente de la corriente de psicoanálisis que el analista utilice en su práctica estos dos pilares prevalecen”. 

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Sin embargo, Rodrigo argumenta sobre su mayor desafío dentro del psicoanálisis: “Te diría sin duda que mi psicoanálisis personal duró un poco más de 10 años, con dos psicoanalistas diferentes. Pareciera a simple vista que esto no pertenece directamente a la parte laboral con el paciente, pero desde mi punto de vista es fundamental para que el analista pueda sostener la escucha y no detenga y obstruya el análisis. Un psicoanalista que no pasó por el diván, que no sepa de viva voz lo que esa experiencia representa, es incapaz de poder hacer a un lado su “yo”, sus prejuicios, para darle lugar a la palabra del otro. Pasar por el diván es la experiencia más confrontante que he vivido, sin duda, pero una de las más gratificantes también. 

En cuanto a la práctica con el paciente te diría que siempre es un reto, pues nunca sabemos con qué nos vamos a enfrentar y esa es una posición muy angustiante para el psicoanalista principiante, pues cuando uno empieza quiere saber “como le voy a hacer” o “qué voy a decir”, y uno va comprendiendo que el psicoanálisis no funciona así, la escucha parte de un “no saber” -pues el saber lo tiene el analizante- y es imprescindible entregarse a la palabra del paciente, manteniéndonos siempre expectantes a lo que pueda surgir y con eso operar”.  

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Por otra parte, nos adentramos en el tema de “personas en situación de calle”, en el cual Rodrigo nos comparte su experiencia, conviviendo con dichas personas: “Cuando era estudiante de psicología me tocó trabajar 6 meses con personas en situación de calle, y déjame decir que fue una de las experiencia más fuertes que he vivido en mi vida. 

Podría pensarse que la gente en situación de calle es gente muy vulnerable y para mi sorpresa, cuando tuve un acercamiento a su modo de vida y a las dificultades que enfrentan me parecieron muy resistentes, inmunes a una gran cantidad de situaciones que a personas como nosotros nos destruirían. Simplemente han aprendido a sobrevivir, cosa que no es nada fácil dado el contexto de precariedad en la que están inmersos. La primera vez que tuve contacto con ellos fue en un comedor público, desayunamos cereales, lo recuerdo bien, leche en polvo diluida en agua (demasiada agua y poca leche) y cereales marca libre, evidentemente caducos, yo intentando comerlos aguantando las ganas de vomitar pues el sabor y el olor era realmente insoportable y ellos comiéndolo cual manjar. Todos en silencio siempre, levantándose a enjuagar su plato y a colocarlo en su lugar, todo de forma muy militarizada y educada. 

Lo viví como un entorno muy paradójico pues parecían gente muy necesitada y vulnerable por un lado y por otro lado tremendamente resistentes y duros”.

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Para Rodrigo Asseo la mayor parte de las personas que terminan en la calle es por violencia intrafamiliar: “Es el factor número uno en México, provienen de familias muy disfuncionales que empujan al sujeto no solo a huir de casa sino también al consumo excesivo de alcohol y otras drogas. Hay que entender que se necesita una conjunción de diversos factores para terminar viviendo en este tipo de exclusión social, tanto factores económicos, entorno familiar y también emocional. 

En el momento en el que caen en esta forma de vida ya es muy complicado salir, la ayuda que el estado ofrece es pobrísima -me consta pues es lo que viví cuando trabajo con ellos-tan solo les ofrece lo mínimo para poder sobrevivir el día, pero no para salir de su precario modo de vida”. 

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¿Cuál podría ser la relación del inconsciente de estas personas con su situación de calle?

“Si tomamos en cuenta que el factor número uno para terminar en situación de calle es el maltrato familiar podemos darnos cuenta de que si en algo están afectados es en la parte emocional. Son gente muy lastimada psíquicamente que muchas veces carga marcas en su historia que simplemente quiere olvidar, y es por esto por lo que recurren vorazmente al uso de drogas, no tanto como uso “recreativo” sino que les ayudan a evadir todas estas huellas de su pasado martirizante que vienen arrastrando, y por supuesto a sobrellevar el hambre y el frío. 

Recuerdo que cuando hablaba con ellos siempre había un discurso muy depresivo en donde se notaban muy apegados afectivamente al maltrato sufrido y a una carga rencorosa que los ataba a ese mismo pasado, sin importar los años transcurridos.

El inconsciente, para definirlo de manera simple, es una memoria del dolor, una memoria que busca repetirse y al entenderlo de esta manera podemos analizar que estas personas suelen tender a repetir consigo mismos y con los demás las marcas de esos maltratos vividos en la infancia”. 

¿Crees que, si México fuera un país con más cultura de acuerdo con acudir a terapia, tendríamos un menor índice de personas indigentes en el país?

“Totalmente de acuerdo, yo trabajé hace 10 años en un DIF, atendiendo terapéuticamente a gente de escasos recursos, 10 pesos costaban la sesión en ese entonces, gente en estado muy vulnerable, de familias disfuncionales, gente que vivía en hacinamiento, víctimas de abuso sexual, hijos de padres alcohólicos, es decir, gente muy susceptible con alta probabilidad de terminar en la calle. Y debo decir que el simple hecho de tener un espacio cómodo en donde su palabra adquirió valor tanto para un otro como para sí mismos generó un impacto radical en su vida, nace una motivación por lograr algo, y eso para ellos es mucho. Parte importante del psicoanálisis es lograr que el sujeto se reencuentre con su propio deseo y lo pueda sostener sin importar las circunstancias en las que se encuentre. A veces una mano amiga, una escucha, puede más que mil calamidades. Son gente muy necesitada de amor, tanto del otro como de sí mismos y la terapia les da la posibilidad de reencontrarse con ese amor propio perdido”. 

Desde el punto de vista psicoanalítico, ¿Cómo se abordaría a una persona indigente?

“En la indigencia existe una cantidad de personas ya muy afectadas psíquicamente a causa de las sustancias, hay mucha psicosis paranoide, esquizofrenias desencadenadas por el abuso de sustancias, cosa que impediría propiamente un abordaje terapéutico psicoanalítico. Pero para la gente que no está tan afectada se le trata de la misma manera que a cualquier otro paciente, escuchando su historia, escuchando las marcas que lo constituyen y que lo llevaron a una situación de exclusión, sin hogar fijo y de vulnerabilidad. 

Ayudar a que el paciente pueda entender qué lo llevó ahí para poder librarse de algo que lo mantiene en esa misma posición. Hay que entender que todos en esta vida llegamos con unas barajas para jugar, cada quien tiene unas diferentes y si bien es cierto que no podemos cambiar de mano sí podemos aprender a jugar mejor y muchas veces eso hace la diferencia. El psicoanálisis te da la oportunidad de jugar mejor con las barajas que te dio la vida y tu propia historia”. 

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En este tiempo de pandemia, ¿Crees que exista un incremento de personas indigentes en el país?

“Por supuesto, al incrementarse el número de desempleo incrementará el uso de sustancias tóxicas, y por tanto la violencia intrafamiliar se disparará, lo que va a generar un alto número de jóvenes en las calles. Lo podemos ver ya mismo, yo estoy impactado pues es muy notorio la cantidad de gente que pide dinero ahora que las calles se perciben sin tanta afluencia vial. El hecho de que las familias permanezcan aisladas en sus casas vuelve insostenible para muchos la violencia que se ejerce dentro del marco del hogar. Justo me platicaba un paciente que trabaja en una alcaldía que los niveles de violencia intrafamiliar se han disparado a un punto alarmante, y lo peor es que es muy difícil para la policía intervenir”. 

Y por último ¿Cómo se relaciona el psicoanálisis con las personas que viven en la calle?

“El psicoanálisis es una práctica que se vincula con el dolor de la persona que habla, independientemente del contexto socioeconómico y cultural de la persona, cuando me preguntan: ¿qué es lo que hace un psicoanalista? Yo siempre contesto que arreglamos problemas, así de simple. No es una práctica que prometa la felicidad pues a veces la solución de un problema no te va a generar felicidad, pero sí es de esperar que la persona se sienta mejor.  Es como si tuvieras gangrena en un brazo y tuviéramos que amputarle, vamos a solucionar el problema, vas a sobrevivir, pero evidentemente nadie se siente feliz sin un brazo. El psicoanálisis también acompaña a la persona en el dolor de pérdida, en ese duelo que la persona hace por lo que ya no tiene, lo acompaña en ese nuevo modo de vida y le muestra que aun viviendo fuertes pérdidas uno se puede reponer, retomar camino y ganar por otro lado. Y si saben entre leer esto, estos recursos para alguien en situación de calle pueden ser la diferencia entre seguir viviendo o no”.

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