Entretenimiento

CUENTO “EL DIABLO VIENE A VERME”

Son las once de la noche, el sonido del televisor no me deja escuchar mis pensamientos pero hay algo que no me deja estar tranquilo. Miro el reloj como si estuviera esperando que llegara alguien o algo. La calle está de lo más tranquila, hoy la señora de las quesadillas de la esquina no puso su local, y los señores que salen a banquetear con sus cervezas decidieron no aparecer tampoco. 

Escrito por: Francisco Hernández Verdiguel.

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En mi celular no encuentro alguna notificación o mensaje que me salve de esta realidad, ahora me voy dando cuenta que estoy completamente solo. Sigo viendo la tele pero en realidad no le presto atención. Divago en pensamientos que me van hundiendo como arena movediza, entonces mi respiración empieza acelerar, un miedo ajeno a lo que en realidad siento se apodera de mí. 

Mis manos y pies empiezan a sudar, unos cuantos escalofríos surgen en mi cuerpo. Me oculto bajo mis sábanas, repito en mi mente: “Todo estará bien.” 

Mi garganta está seca, necesito salir a la cocina por agua, pero un miedo indescriptible me invade, no sé qué monstruo pueda aparecer en el camino a la cocina.  Prendo la luz de mi celular, salgo titubeando temeroso de lo que pueda encontrarme. Escucho ruidos cerca de la ventana que da a la calle, mi cuerpo se pone alerta. Hay un fantasma merodeando, veo sombras que pasan rápido de un cuarto a otro. 

Las voces de mi cabeza no me dejan en paz, casi no puedo respirar y entonces más pánico me da. Llego a la cocina, lleno un vaso con agua y rápido salgo corriendo de nuevo a mi cuarto. Antes de llegar veo una figura enorme parada fuera del baño. Brinco de la impresión y el vaso de agua sale volando, un ruido seco invade el pasillo casi como si fuera un balazo al aire, fue el vaso estrellándose en el piso. 

Grito como si alguien estuviera a punto de matarme, me encierro en mi cuarto con seguro y sin pensarlo me escondo debajo de mis sábanas. Desconsolado empiezo a llorar, }”no hay nadie que me salve”, me repito constantemente. 

Dios sale de mi cuerpo y siento como el diablo ronda en mi habitación, la oscuridad se abalanza hacia mí como olas enormes que me someten y me llevan mar adentro. Dejo de respirar como si de pronto no recordara cómo hacerlo, empiezo a desesperarme y entre más trato de pelear, menos vivo me siento. 

Estoy solo, estoy completamente solo. Mi mente no deja de repetirme lo miserable que soy. Escucho como voces desconocidas empiezan a burlarse de mí. En el espejo que está en la esquina de mi cuarto, me veo muerto tirado en el suelo. Me pregunto si es mejor así, cesar mi sufrimiento es el único camino que veo por ahora. Una presencia malévola me mira fijamente debajo de mi cama, veo su sonrisa y sus ojos brillar. Me extiende la mano como si quisiera que fuera debajo de mi cama. 

—Abrázame, ríndete ante mí —Mientras sigue su mano extendida en espera de algo. Dudo un poco pero termino por darle mi mano. 

Una paz me envuelve de pronto, pero hay algo que no me deja estar tranquilo. Siento como unas manos rodean mi cuello y lo aprietan hasta que se me dificulta respirar, el ruido de las risas también se vuelve insoportable. Una voz poco conocida me dice que tiene la respuesta para que todo esto acabe. Me levanto, y en uno de mis cajones veo una navaja brillosa. 

—Tómala —me dice la voz. Ahora entiendo que la maldad se maneja de manera perversa. 

Tomo la navaja y no dudo de ponerla cerca del cuello, no paro de llorar. 

—Hazlo, hazlo, hazlo —Suena al unísono, como si estuviera en un estadio. Me acerco la navaja y siento el filo rosar mi piel. Se siente como si un gato estuviera arañándome. Me cuestiono si esto es lo correcto, pero creo que ya no hay marcha atrás. Minutos antes de hacerlo, suena mi celular y una luz aparece entre tanta oscuridad. 

Mi mamá llama por teléfono, el sonido del celular apaga las voces en mi cabeza. Contesto con voz temblorosa y escuchar su voz es como medicina. Veo como el diablo se oculta de nuevo en el armario. Hoy no le susurro, hoy no. 

—Estaba pensando en ti —Me dice mientras me acuesto en la cama.  

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