Bienestar

El TDAH NO ES COSA DE NIÑOS.

Cuando hablamos del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) la primera imagen que se viene a la mente es la de un niño inquieto con problemas para concentrarse en las actividades que se le pide que realice, pero este trastorno no es exclusivo de los niños y puede presentarse en jóvenes y adultos.

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Es cierto que este trastorno es principalmente detectado y tratado durante la niñez, pero más del 50% de los niños afectados seguirán presentando el trastorno durante la edad adulta. Aunque antes se creía que con la adolescencia los síntomas desaparecían, se ha visto que aproximadamente el 15% mantendrán la misma sintomatología a lo largo de la vida. En términos generales, el TDAH estará presente en el 4% de los adultos a nivel global.

Aunque los síntomas se ven desde la niñez, durante la edad adulta pueden tener una variación, por ejemplo, el grado de hiperactividad e impulsividad –aunque presentes– estarán disminuidos en comparación con el inicio temprano del trastorno. Es decir, los adultos con este trastorno continuarán con la dificultad para esperar su turno o mantenerse tranquilos, pero en lugar de salir corriendo como en la infancia, es más probable el movimiento constante de pies y manos que demuestran su impaciencia.

Lo que se mantiene prácticamente igual es la falta de atención, lo que ocasiona serios problemas laborales, económicos, escolares, familiares e incluso físicos al producirse accidentes por descuido. Estos problemas, y la dificultad para encontrar la solución a ellos, también pueden desencadenar enfermedades como depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad o adicciones.

Para las personas con TDAH es más complicado ajustarse a la vida laboral, ya que encuentran serias dificultades para ejecutar sus actividades, les resulta sumamente complicado poder organizarse, planificar, priorizar y concentrarse por periodos largos de tiempo, cualidades que se requieren para alcanzar satisfactoriamente los objetivos esperados.

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Además, al no poder mantener la concentración es muy frecuente que olviden compromisos o lleguen tarde a ellos, pierdan objetos importantes, distraerse con facilidad, o eviten labores que significan un esfuerzo mental importante.

Otro aspecto importante que se encuentra afectado es la toma de decisiones, pues tienden a aventurarse sin reflexionar en las repercusiones o consecuencias que se presentarán. Ante esto, podemos esperar que no se mantengan en un mismo empleo sino que cambien constante y precipitadamente de trabajo, así como actividades peligrosas como conducir de manera imprudente.

Podría parecer que son personas problemáticas debido a que pueden presentar explosiones de ira más intensas de lo esperado para la situación, tener problemas para regular su temperamento y presentar inestabilidad emocional ante distintas situaciones. Estas actitudes, que ellos no pueden regular, les acarrean problemas para desarrollar relaciones interpersonales exitosas y tener una red de apoyo.

Pero, ¿cómo se diagnostica el TDAH en los adultos? La base de un buen diagnóstico es la historia clínica realizada por un especialista, mediante una serie de preguntas se podrá conocer si existe un antecedente en la infancia del individuo o dentro de la familia que haga sospechar que se tiene TDAH.

Después de esto, el especialista, familiarizado con los criterios diagnósticos de los manuales correspondientes, aplicará pruebas específicas para el diagnóstico del TDAH en el adulto como entrevistas diagnósticas estructuradas en base al DSM-IV, escalas cuya puntuación permite confirmar o descartar la presencia del trastorno. Es importante realizar todo este proceso diagnóstico ya que los síntomas podrían enmascarar otro padecimiento.

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Una vez detectado el problema se puede proceder a buscar la forma de mejorar los síntomas. La forma más efectiva, según las evidencias científicas, es un tratamiento múltiple con intervención tanto terapéutica como farmacológica. Cada caso es diferente, por lo que el tratamiento debe ser individualizado por el especialista y dirigido a las necesidades específicas del paciente.

Los genes que se han encontrado relacionados con el desarrollo del TDAH son los mismas sin importar la edad en la que se tengan los síntomas, de ahí que se mantengan a lo largo de la vida, por lo que el medicamento utilizado en los adultos tiende a ser el mismo que en los niños, pero con un ajuste de la dosis según el peso del individuo. El médico será quien decida cuál de las opciones disponibles es la más adecuada para cada caso.

Respecto a la intervención psicológica se recomienda comenzar con psicoeducación para el paciente y su familia, brindar información que permita familiarizarse con la situación ayudará al afrontamiento efectivo de la misma, pues se disminuirá la negación y el rechazo que los síntomas pueden producir en las relaciones familiares y permitir construir mejores lazos para la creación de una red de apoyo.

También se ha visto que se obtienen beneficios con la terapia cognitivo conductual para ayudar al individuo a enfrentar de manera más positiva las experiencias de fracaso que, sin intervención, generan pensamientos desadaptativos que refuerzan la evitación de las situaciones estresantes. Con las herramientas aprendidas en el proceso terapéutico se logra un mejor manejo de los síntomas y las emociones impulsivas como la ira, tristeza, ansiedad.

Además permite la creación de estrategias para manejar las exigencias laborales, la organización y la toma de decisiones de una manera más consciente de las consecuencias, con el propósito de lograr su integración en el mundo laboral y la vida cotidiana en general. Los beneficios también incluyen la intervención eficaz y oportuna de otros padecimientos relacionados al TDAH como la depresión y la ansiedad.

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Es importante recalcar que el TDAH no es una enfermedad por lo que no se logra una cura. Los tratamientos están encaminados a la disminución de los síntomas para brindar una mejor integración a las actividades diarias sin producir ansiedad o frustración en las personas que lo presentan.

Victoria Medina

Bibliografía

Ramos, J. Bosch, R. (2006). Trastorno por déficit de atención con hiperactividad en adultos: caracterización clínica y terapéutica. Revista de Neurología, Vol. 42 No. 10. [pp. 600-606].

PJC, J., Ramos-Quiroga, J. A., Chalita, P. J., Vidal, R., Bosch, R., Palomar, G., & Prats, L. (2012). Diagnóstico y tratamiento del trastorno por déficit de atención/hiperactividad en adultos. Revista de Neurología, Vol. 54, Supl. 1, [S105-15].

Ramos-Quiroga, J. A. (2009). TDAH en adultos factores genéticos, evaluación y tratamiento farmacológico. Universitat Autònoma de Barcelona.

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