Cultura

REGRESANDO A LAS ESTRELLAS

Entonces cuando pudimos salir de nuestros cuerpos, cuando dejamos de ser solo carne y hueso y nos volvimos luz, pudimos viajar más allá de lo imaginable. Cuando tomaste mi mano, y antes de que cerráramos los ojos, pude escucharte suspirar como si fuera algo que hubieras anhelado desde hace tiempo. Entendí que era el momento. 

Viajamos a diferentes planetas que yacían fuera de nuestra galaxia. Yo sabía que no éramos ángeles, pero irradiábamos una luz que me hacía sentir protegido en todo momento. Recordé cuando me dijiste: 

—Ha llegado el momento de partir. 

No entendí a bien a lo que te referías, hasta que cerramos los ojos y sentía que el calor que estaba por todo mi cuerpo de pronto, llegaba hasta al centro de mi corazón. Poco a poco sentía como esto llamado ‘alma’ iba materializándose en una nueva forma, en un nuevo yo. Entonces nuestros cuerpos quedaron ahí acostados en la arena suave mientras nosotros, ya en una forma casi etérea, nos elevábamos al cielo.

—Fue una buena vida, pero creo que es momento de una nueva aventura —dijiste, mientras seguíamos elevándonos, asentí con la cabeza. Entonces por arte de magia salimos disparados al vasto universo.  

También recuerdo que antes de ser seres luminosos, cuando seguíamos aún en la playa bailando alrededor de nuestra fogata, mientras escuchábamos varios mantras, pude ver cómo todos mis seres queridos bailaban conmigo alrededor de esta gran llama, y entonces me quedé perplejo de cómo estaba pasando todo esto. 

Bailé con mi mamá, con mis mejores amigas, incluso con mis gatitas. Un mar de lágrimas salió de mis ojos y supe que era el momento de partir. Y creo que en ese instante tú ya lo sabías, es por eso que solo me veías y sonreías. 

Viajamos. Pude conocer la nada, las estrellas, millones de nuevos colores que antes ni siquiera me imaginaba que existían; presenciamos el hallazgo de nuevas y curiosas vidas. Conocimos Dioses antiguos que alguna vez habitaron en la tierra. Viajamos a nuestro pasado, y pude por un instante, ver toda mi vida de nuevo. 

Llegamos a la fuente, y ahí me reencontré con tanta gente querida. Si quería conocer los secretos de las civilizaciones antiguas, sólo tenía que pedirlo y así todos los secretos me serian revelados. Jugamos a ser planetas, ser nada y a la vez todo. Ya no había dolor, no había odio. Todo era amor infinito, y mucha luz de fondo. 

Esa noche claro que morimos, y después…, renacimos. 

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