psicología

REALIDAD O FICCIÓN: PERCEPCIÓN DE LOS TRASTORNOS MENTALES

A lo largo del tiempo diversos medios de comunicación han mostrado personajes con problemas mentales, contribuyendo a la creación de una imagen de cómo se ven las enfermedades mentales, pero, ¿realmente son cómo nos las pintan?

Por: Victoria Medina

La imagen que nos formamos de las cosas, incluidos los trastornos mentales, afectan la forma en que la que nos enfrentamos a ellas. Si lo mostrado en los medios de comunicación no refleja la realidad de estos pacientes, podría contribuir a la construcción de estereotipos, prejuicios y falacias que promueven su segregación, evitando que puedan hablar de su condición y así buscar la ayuda que necesitan.

Creer que lo que vemos en pantalla es una réplica de los problemas mentales dificulta su reconocimiento y visualización real como parte de nuestra sociedad, principalmente aquellos cuyas características pueden llevarlos a situaciones de riesgo. 

Un ejemplo de esto es la percepción que se tiene del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), cuyas compulsiones se relacionan con una necesidad de alcanzar la perfección para evitar el fracaso. Sin embargo, las compulsiones realizadas por la persona con TOC tienen como propósito aliviar la ansiedad o malestar que le generan ciertos pensamientos obsesivos, es decir, no son realizadas por gusto para obtener alguna recompensa.

Estas representaciones desenfocan el problema, minimizando el malestar que genera en el paciente que vive con él y que, además, debe lidiar con la estigmatización y prejuicios que aparecen cuando lo hace público. Como consecuencia, reconocer el problema y pedir ayuda se vuelve un suplicio, afectando todavía más su calidad de vida.

Así, estas figuras crean la ilusión de que no son problemas reales, por el contrario, promueven la idea equivocada de que son personas que buscan llamar la atención porque “les falta cariño”, que están acomplejados o que simplemente son egoístas. En otras palabras, contribuyen a la negación de que son un problema real.

Si bien es cierto que un trastorno mental sólo debe ser diagnosticado por un profesional calificado, y que no se va a ir por la vida identificando trastornos por lo que se ve en las películas, sí es importante que la sociedad pueda tener una imagen lo más apegada a la realidad posible, de modo que pueda aprender a convivir con estos pacientes sin rechazo.

Disminuir este rechazo con una mejor representación de los trastornos mentales ayudará a que, quienes los padecen, puedan sentirse incluidos como una parte funcional de la sociedad, sin miedo a ser estigmatizados por su condición o por el tratamiento que deben recibir para mejorar su calidad de vida.

Informarnos y educarnos más allá de lo que se ve en las películas sobre la salud mental y sus problemas puede marcar la diferencia en la inclusión de las personas con este tipo de trastornos. Dejarnos llevar por lo que se muestra en pantalla puede contribuir al estigma de estos trastornos en lugar de favorecer reconocimiento para disminuir la brecha en la búsqueda de tratamiento.

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