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¿SOMOS REALMENTE UNA GENERACIÓN DE CRISTAL?

Mucho se ha dicho últimamente sobre el racismo, clasismo y discriminación que existe en nuestro país, dividiendo las opiniones entre los que alzan la voz para luchar contra las injusticias y los que dicen que vivimos en una generación de cristal donde todo incomoda y se cuestiona.

Por: Victoria Medina

La polémica más reciente es la sucedida con las declaraciones del youtuber mexicano Chumel Torres, quien después de suspenderse el foro sobre racismo al que había sido invitado por la CONAPRED, se presentó el jueves pasado en el foro “El racismo no es un chiste” realizado por RacismoTv.

En este foro el comunicador justificó sus chistes con que “fuimos educados así”, aludiendo al tipo de comedia con el que crecimos y que predominaba en México en televisión abierta con programas como “La Hora Pico”.

Y es cierto, no podemos negar que esta educación a la que se refiere se ve reflejada en el comportamiento diario. Pero eso no quiere decir que sea lo correcto o que no debe ser cuestionada y exigirse un cambio.

Nos acostumbramos –o nos acostumbraron– a este tipo de humor, nos enseñaron a hacer oídos sordos ante lo que nos molesta y simplemente pasar de largo cuando la burla ofende al hacer referencia a una característica del individuo. Volteamos hacia otro lado y dejamos que el mensaje racista y discriminatorio se normalizara y fuera considerado divertido, cuando es un problema real para muchas personas.

Ahora, tratar de cambiar este tipo de contenido genera cuestionamientos hacia la autoestima de la persona que se queja, alegando, precisamente, que siempre ha sido así, pero que antes se aguantaba. A quienes se quejan reciben nombres como “piel delgada”, “delicado” o “generación de cristal”.

Pero, ¿somos realmente una generación de cristal, o es que ya estamos cansados de lo mismo de siempre y ha llegado el momento de luchar contra el conformismo social que nos gobierna?

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Con conformismo social nos referimos al rechazo que se muestra ante cualquier actitud o pensamiento que se enfrente o contradiga lo establecido, lo que nos han enseñado. Se vuelve algo constante gracias a los valores y símbolos que se van creando como una forma de justificar la defensa de lo que siempre ha existido, ignorando los intentos en favor de un cambio que logre mejorar el sistema para todos.  

Quedarnos con lo que existe, simplemente porque se nos ha enseñado, sin cuestionar si es necesario cambiarlo para evolucionar como sociedad, es un claro ejemplo del conformismo social que continúa justificando las actitudes racistas, misóginas y discriminatorias de nuestro país. 

Este conformismo no sólo se ve de manera general sino también en nuestras acciones. Al no hacer nada ante lo que rechazamos, al seguir consumiendo el mismo entretenimiento aunque no estemos de acuerdo, justificando estas conductas para evitar luchar y ser atacado, aun cuando signifique ignorar nuestra propia consciencia. 

Continuar con esta sumisión colectiva para mantener el estatus quo y no incomodar a nadie, exigir que los agredidos resistan las ofensas en defensa de la sátira y acusarlos de victimizarse cuando alzan la voz para buscar un cambio, minimiza y perpetúa el problema. 

Negarnos a bajar la cabeza y a seguir de largo cuando nos ofenden porque a alguien más le parece comedia no es ser una generación de cristal, es buscar sacudirnos del conformismo que tanto criticamos, pero que poco habíamos hecho para erradicar.

Hablar sobre el tema, visibilizarlo y educarnos es un buen punto de inicio para salir del conformismo social, ese que nos impide ver nuestro racismo y lo ha vuelto tan arraigado a nuestra cultura que aún hay quienes niegan su existencia. 

La comedia y sátira política es un buen vehículo para educar sobre los problemas de nuestro entorno, pero esto jamás justificará el agredir o burlarse de las personas, su condición, físico o estatus. Es momento de cambiar el discurso, cuestionar lo que nos enseñaron y no insistir en la diversión a costa de la denigración. 

Roitman, M. Rosenmann, M. (2003). El Pensamiento Sistemático: Los Orígenes Del Social-Conformismo. Siglo XXI.

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