Sexo

EDUCACIÓN SEXUAL: ¿QUÉ ES? Y ¿CÓMO ENSEÑARLA?

La sociedad avanza, pero la educación sexual se ha visto frenada trayendo consigo problemas que se podrían evitar al abrir las puertas de la comunicación basada en una buena educación sexual.

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Victoria Medina

Parece mentira que cuando hablamos de sexualidad todavía hay personas que se escandalizan, defendiendo la idea que hablar de sexo es despertar la perversión de las personas. Según estudios realizados [1], esto está muy lejos de ser verdad.

En cualquier situación, la primera reacción ante algo desconocido es de miedo y de rechazo, y si esto se mantiene igual el sentimiento se perpetúa y se interioriza como la respuesta normal. Con la falta de educación sexual sucede lo mismo.

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La falta de educación sexual por parte de especialistas, la falsa información a la que se tiene acceso y la extrema formalidad al hablar de sexualidad, producen un efecto de miedo, prejuicios y desorientación para expresar la sexualidad –cualquiera que esta sea–. 

Aprender a tratar temas de sexualidad desde la niñez, empezará por quitar el estigma de tabú, conduciendo a un ejercicio positivo, sano y responsable de todas las sexualidades, así como la inclusión a la diversidad y desmitificación de roles sexuales que sigue siendo un tema necesario en nuestros días.

De igual manera, se logrará mejorar las prácticas sexuales, reduciendo los casos embarazos no deseados, incrementando la edad de inicio de vida sexual activa, entre otros. Todo como resultado de la promoción de modelos de sexualidad positivos, con intervención psicosexual acorde a la edad de cada individuo.

Resulta irónico que en algunos lugares se trate de bloquear la educación sexual cuando no podemos negar de la gran cantidad de contenido sexual que nos rodea en el día a día. Esta hipersexualidad, mantiene una idea equivocada del sexo y lo que significa la sexualidad.

Es importante reconocer que con la educación sexual busca brindar las herramientas necesarias para ejercer una sexualidad plena, libre, responsable, sin prejuicios ni culpas que resultan de ignorar el tema. Nos permite tener una sociedad más empática y tolerante a los demás, abierta a escuchar las inquietudes de todos apoyando y aprendiendo en lugar de juzgar.

Los seres humanos somos seres sexuados e irrepetibles, por lo que no podemos generalizar la práctica de la sexualidad, pues cada uno la vivirá de manera personal. No se trata de enseñar lo que es bueno o malo, sino de aprender a identificar y expresar nuestra propia sexualidad sin conflicto ni culpa.

Entre más se aprenda sobre el tema, más se disiparán los conceptos erróneos que se tienen sobre el ejercicio de la sexualidad, la presión, la culpa y la angustia que estos pueden provocar cuando no se ajustan a lo que la sociedad ha marcado como “decente”.

Cuando se limita la educación sexual, se potencian los prejuicios y tabús que deberían ser desechados para beneficio de todos los individuos. Un ejemplo de esto es la manera en la que se juzga y rechaza a una mujer que decide disfrutar su sexualidad fuera de los límites hipercontrolados que la sociedad espera de ella.

Mientras la sociedad no acepte la educación sexual, se seguirá teniendo a una parte comunidad con miedo y sentimientos de culpa al expresar su sexualidad debido a que no se ajustan a lo esperado, por lo que son reprimidos y condenados por ser “inapropiados”.

Lo que la educación sexual busca es erradicar estos tabúes, dar la libertad para cada uno de nosotros pueda ser feliz al experimentar la sexualidad a su manera, eso sí, siendo responsables para evitar situaciones no planeadas.

El conocimiento es poder, y la educación sexual empodera al aclarar los conceptos equivocados y esclarecer lo que se ignora. Si esto se logra, la curiosidad sexual se suple con información segura.

Así, los prejuicios irán desapareciendo y podremos tener una sociedad más abierta, con relaciones que sean gratificantes, duraderas y respetuosas de la diversidad de cada uno y donde todos nos sintamos seguros de expresar nuestra sexualidad, de manera responsable.

REFERENCIAS

[1] Carrera, M. Lameiras, M. Foltz, M. Núñez, A. Rodríguez, Y. (2007). Evaluación de un programa de educación sexual con estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria. International Journal of Clinical and Health Psychology, 7(3),739-751. ISSN: 1697-2600. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=337/33770311

Correa, P. Jaramillo, I. Ucrós, A. (1972). Influencia de la educación sexual en el nivel de información y en las actitudes hacia la sexualidad. Revista Latinoamericana de Psicología. Vol. 4, núm. 3, [pp. 323-334]. Fundación Universitaria Konrad Lorenz

Hostalet, E. Gómez, J. (2010). Educación sexual. Espai Social, No. 11. [p.p. 44-45].

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