Bienestar

¿Rechinas los dientes al dormir? 3 técnicas para evitarlo

Fisioterapeuta Paulina Karime Villarreal Centeno

¿Has notado que durante la noche rechinas los dientes? ¿Sientes que te “truena” la mandíbula al abrir o cerrar la boca? Probablemente padezcas bruxismo, un hábito parafuncional (que no tiene ningún fin funcional como comer) que consiste en hacer rechinar los dientes o apretarlos y que es un trastorno muy complejo y lesivo.

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El bruxismo es un padecimiento que tiende a aparecer en personas de aproximadamente 25 a 55 años, siendo las mujeres las más afectadas por el mismo. Se origina por múltiples factores como la tensión psíquica, las desarmonías oclusales (mala alineación de los dientes), falta de piezas dentales, la sobrecarga de la articulación temporomandibular (la articulación de la mandíbula con el hueso temporal del cráneo) por hábitos parafuncionales como el morder las plumas, comerse las uñas, masticar chicle en exceso, tocar algún instrumento musical con la boca o masticar de un solo lado; consumo excesivo de tabaco, alcohol, café o té, alteraciones del sueño y por supuesto, el bien conocido estrés que ocasiona que los músculos de la masticación se tensen y se mantengan activos incluso cuando deberían estar descansando.

¿Cómo saber si padeces bruxismo?

La articulación temporomandibular está formada por la mandíbula y por el hueso temporal.”
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  • Rechinas los dientes al dormir, o algún miembro de tu familia te lo ha comentado.
  • Aprietas los dientes durante el día.
  • Tienes dolor al tocar o no, en el área de la articulación de la mandíbula, por delante del oído o en el oído, de tipo punzante (como si picaran agujas) o sordo (continuo y molesto).
  • Tienes dolor de cabeza
  • Tienes algún diente flojo.
  • Te cuesta trabajo abrir la boca, o la apertura está un poco limitada.
  • Escuchas un “clic” o un “tronido” en la mandíbula al abrir o cerrar la boca.
  • El dentista te ha comentado que tus dientes parecen desgastados.
  • Al abrir la boca, puedes ver una línea blanquecina a la mitad de tus mejillas.

Si presentas por lo menos 3 de estas características, es conveniente que visites a tu odontólogo quien podrá ofrecerte soluciones como la colocación de órtesis (guardas) y por supuesto, ¡a tu fisioterapeuta!

¿Qué puedo hacer para evitarlo?

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Por supuesto que para dar un tratamiento personalizado se requiere una evaluación, pero los fisioterapeutas tienen un arma muy eficaz para este padecimiento, el cual es el ejercicio en casa. Antes de realizar los ejercicios, es necesario que te hagas consciente de las razones por las cuales puedas tener este padecimiento, y que evites cualquier parafunción (sobre todo aquellas que cargan demasiado la articulación).

Los tips que te damos para corregir los malos hábitos son:

  1. Evita el contacto entre tus dientes, procura que estén en contacto únicamente cuando comas o bebas y disminuye tu consumo de chicle.
  2. Presta atención a tu musculatura de la cara, de los lados de la cabeza y si aprietas o no tus dientes.
  3. Coloca tu lengua tras los dientes superiores. De esa manera, evitarás el contacto excesivo entre tus dientes.
  4. ¡Modifica tu dieta! Puedes intentar comiendo cosas un poco más blandas, que no causen dolor, o bien, disminuir el tamaño de tu bocado.
El alto consumo de chicle puede llevarnos a generar padecimientos de la articulación temporomandibular”
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¡Hora de ejercitarse!

Para la realización de los ejercicios en casa es importante que tengas un espejo enfrente de ti, porque así te harás consciente de los movimientos que debes y que no debes realizar. La intención de estos ejercicios es “reeducar” a tu articulación, para enseñarle cómo debe moverse y en qué momentos debe moverse. Recuerda que, al hacer los ejercicios, deberás estar en un ambiente tranquilo y deberás encontrarte muy relajado.

Estiramientos

Para empezar, siéntate frente a un espejo y respira profundamente por la nariz. Coloca tus dedos índices de las dos manos, una a cada lado de la cabeza, justo por delante del oído donde encontrarás a la articulación temporomandibular. Abre lentamente la boca, sintiendo cómo se mueve la articulación. Permanece con la boca abierta 10 segundos, y ciérrala lentamente. Realiza 10 repeticiones de este estiramiento de 2 a 3 veces al día.

El segundo estiramiento es un estiramiento “activo”, es decir, tú ayudarás a estirar los músculos de la masticación que están en toda la zona. Para ello, coloca un solo dedo entre los dientes, manteniéndolo por un minuto, descansa otro minuto y ahora coloca dos dedos entre los dientes. Déjalo por un minuto, y descansa otro, para colocar un tercer dedo entre los dientes, que también deberás dejar por un minuto y descansar otro. No colocaremos más de tres dedos, pues una apertura mayor a 45 mm podría lesionar las estructuras.

A continuación, retira los dedos y pega la lengua al paladar. Despacio, intenta articular la palabra “ene” unas 10 veces. Estos dos últimos estiramientos realízalos dos veces al día.

Ejercicios de coordinación

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Mírate al espejo y traza una línea imaginaria que pasa por la mitad de tu cara. Coloca los dedos índices delante de cada uno de los oídos, abre la boca lentamente con la lengua pegada al paladar. No te forces, realiza el movimiento hasta donde puedas hacerlo y poco a poco ve aumentando la velocidad. En este ejercicio no deberá irse la mandíbula hacia ninguno de los dos lados, sino que debe de bajar simétricamente. Realiza 10 repeticiones 2 o 3 veces al día.

Ejercicios de fortalecimiento

Ante un problema muscular, la mejor herramienta que tenemos son los ejercicios de fortalecimiento. La mandíbula tiene tres movimientos básicos: apertura, cierre y lateralización, y cada movimiento es realizado por distintos músculos. Para fortalecer cada uno de ellos colocaremos resistencia en los movimientos de la siguiente manera, manteniéndote frente al espejo con la línea imaginaria que trazamos antes:

1. Coloca tu puño cerrado bajo tu mentón, realizando un poco de resistencia. Abre tu boca lentamente. Repite 10 veces y descansa dos minutos.

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2. Coloca tus dedos índices sobre tus dientes inferiores y tira un poco hacia abajo. Trata de cerrar tu boca. Repite 10 veces y descansa dos minutos.

3. Coloca tu mano extendida en la mejilla derecha e intenta mover tu mandíbula hacia ese lado, luego prueba del otro lado. Repite 10 veces.

Si al terminar de realizar todos tus ejercicios presentas dolor, puedes colocarte una toalla húmeda, previamente enfriada en el congelador o, una compresa fría en la zona aproximadamente 7 u 8 minutos, sin exceder los 12 minutos de colocación.

Si no tienes a la mano toallas o una compresa, puedes colocarte un poco de hielo en la zona, siempre cubierto por un paño.”
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Realiza tus ejercicios de manera constante y verás cómo el rechinido va desapareciendo poco a poco. También puedes probar su reducción meditando antes de dormir, haciendo yoga y, como siempre recomendamos, haciendo ejercicio regularmente. Si el dolor aumenta o no sientes mejora, recuerda acudir con tu fisioterapeuta para entregarte un tratamiento personalizado.

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