Cultura

Mezcla explosiva: la realidad del México de hoy

Poder, crimen organizado, medios y una secta sexual luchan por el control

¿Qué tan real es la información que consumen los mexicanos? Pese a quejas por una supuesta manipulación aun en la época de las “Fake News”, la mayoría podría pensar que las noticias son un reflejo de hechos ciertos y comprobables, ajenos a la ficción.

Pero en Donde empieza la noche, novela publicada bajo el sello editorial Planeta, Juan Carlos Aldir siembra la duda sobre si en México cabe la posibilidad de que grupos mediáticos, empresarios ambiciosos y poderosos desconocidos que operan desde las sombras pueden crear realidades alternas o construir la más adecuada para los intereses que abanderan.

Para ello, Aldir se remonta al 2006, año electoral que marcó al país con una serie de hechos que impactaron a la sociedad hasta llevarla frente a un estado de indefensión ante la creciente operación de carteles del narcotráfico que no siempre libran batallas en las calles, sino que pueden hilar tan fino que se apropian de empresas mediáticas y corporaciones, en las que las altas esferas tienen permitido todo: adicciones como el alcohol y las drogas, sesiones de sexo desenfrenado y escasa ética para llevar a cabo sus planes.

Las condiciones son diferentes para el personal, para reporteros y redactores que están al margen de los privilegios que gozan sus directivos en una realidad paralela que se desarrolla y disfruta de la pertenencia a una secta secreta de corte sexual, La Cofradía de Eros, donde ningún placer está vedado, y que es liderada por una dominatriz de ojos azules que es también el cerebro de innumerables negocios.

Sin embargo, la cotidianidad puede alterarse en un minuto, sobre todo si, como Bruno Dorantes, se topa con un extraño accidente vial, en el que un agonizante conductor deja indefensa una maleta con casi 800 mil dólares y, en apariencia, hay una oportunidad que luce impensable, pero que colocará al ambicioso aspirante a escritor en una situación donde la traición es cosa de todos los días y la libertad personal desaparece en manos de sicarios.

Natalia Pizarro, Patricio Lavín, Leonardo Herrera, Sandra Merino y la infortunada Érika Vega, entre otros personajes, son piezas de un ajedrez que atrapa y en el que no siempre quien dice mover los hilos es quien verdaderamente tiene el poder.

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