Yo, Daniel Blake

Por: Eduardo Espinoza Chávez

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Ken loach, director de esta película se llevó el galardón más preciado del festival de cine de Cannes el año pasado… La Palma de oro. Sabemos que el cine de arte aquí en el país se exhibe en muy pocas salas, pero realmente vale mucho la pena voltearlo a ver.

La cinta cuenta la historia de Daniel Blake (Dave Johns) un carpintero entrado en los 60’s el cual sufre un ataque cardíaco mientras trabajaba, y este evento lo hace ir por primera vez a los servicios sociales, aquí comenzará una odisea con todos los trámites que le hacen pasar para que pueda obtener ayuda del estado, sin embargo, existen muchas complicaciones, a pesar de que el médico no lo declaró apto para volver de inmediato a trabajar, se ve obligado a encontrar trabajo, de lo contrario por si no fuera poco recibirá una sanción.

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Cabe mencionar que todo esto sucede en Newcastle, Inglaterra. Estando en este edificio cruza camino con Katie (Hayley Squires) la cuál es una madre soltera de dos pequeños que de igual manera se le niega la ayuda y debe lidiar con todos sus problemas de ser nueva en el vecindario y arreglárselas para poder subsistir.

Esta película tiene una alta crítica social hacia lo que sucede con el sector más desfavorecido, retrata todas las complicaciones que hacen que la gente buena tome medidas desesperadas todo porque al gobierno no le interesa ayudar a los más necesitados. Es una película dramática donde el cúmulo de desgracias que viven nuestro protagonista dan justo en los sentimientos y nos hacen pensar en lo que nosotros haríamos en una situación como esta y es que en un país como el nuestro fácilmente lo vemos a diario en las calles, con toda esa gente que por una u otra razón se quedan sin la ayuda de nadie, empezando por los de cuello blanco.

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Pese a todo esto, no es perfecta, tiene varios huecos que nos dejan sin resolver un par de subtramas de otros personajes que rodean a nuestro protagonista, también se sentirá un poco lenta la narrativa en ciertas partes, pero a final de cuentas logra su cometido, nos hace voltear a ver la triste realidad que a veces nos toca vivir con los muchos trámites que se hacen a lo largo de la vida.

También me gustaría añadir que se hace una analogía de cómo lo análogo va quedando relegado, en específico y para esta ocasión hablo de los trámites en línea, ¿Cómo haces que un adulto mayor, solitario, chapado a la antigua entre en contacto con esta tecnología? y de no hacerlo corre riesgo su único sustento y peor aún que sean reglas irrefutables sin pensar si todas las personas tienen los recursos y el acceso para manejar dicho papeleo. Es una película que sin duda te dejará pensando al final y de cierto modo logra transmitir ese sentimiento de frustración e indignación de como todo se reduce a números y letras en un monitor sin importar la condición de la persona que esté detrás.

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