Cuarenta y un años de la Cineteca 

Cuarenta y un años de la cineteca. 

Por Edvardo López Maravilla

 

A veces los objetos inmateriales o sitios particulares tienen un gran significado para nuestras vidas y es porque forman parte de nuestra vida cotidiana a través de ciertos eventos que destacan sobre los otros, teniendo como consecuencia que algunos lugares tengan cierto simbolismo especial en nuestra cultura. Uno de esos sitios en nuestra ciudad de México, es sin duda la Cineteca Nacional, epicentro cultural cinematográfico, donde las películas que ni de broma se exhibirían en otro cines por cuestiones económicas o de interés, se encuentran a la disponibilidad del público.

 

El motivo de esta introducción, es la misma historia detrás de aquellas salas en las que pudimos ver La vida de Adele o Ninfomanía: versión del director recientemente, y donde han pasado atardeceres exquisitos en el pasto, donde el cielo, independientemente del clima, es el protagonista de este espectáculo. Pero antes de desviarme del tema, tuve la oportunidad de asistir recientemente, para toparme con una serie de fotos que muestran los acontecimientos de mayor relevancia en la vida de la Cineteca Nacional. Fundada en 1974, la Cineteca fue creada con el propósito de conservar el archivo fílmico de mayor relevancia a nivel nacional y extranjero. Sin embargo, con el paso de los años se convirtió en la sede de funciones donde predominaba otro tipo de cine, a través de las muestras internacionales, las cuales exhibían lo más importante del cine en todo el mundo, que por cierto, dichas muestras no se podían encontrar en cualquier sala. Después de sufrir un incendio que terminó en tragedia y que fuera clave para la reubicación de la Cineteca (donde actualmente se encuentra) fueron eventos fundamentales que determinarían el futuro de aquél lugar al que muchos hemos visitado. No obstante, la serie de fotografías es muy corta para los 41 años de historia y no retratan todos aquellos acontecimientos en los que se involucran experiencias maravillosas; declaraciones de amor; orgasmos audiovisuales; platicas que terminan en un aprendizaje seguro; sexo en los baños; los olores de la marihuana que han llegado a inundar los aires del foro al aire libre; toda clase de gentes que han pisado esos terrenos y se han sentado en las butacas para ver una película, estas escenas son las que respaldan aquellos años de vida y que forman sin lugar a dudas la historia de la Cineteca Nacional.

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